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Cobertura informativa

Un abrazo poético entre mujeres de Cuba y Guatemala

por: Dulce María Sotolongo Carrington

Cuba y Guatemala son dos países con nombre de mujer, aunque se encuentran cercanos en el espacio geográfico, se muestran alejados por sus costumbres, tradiciones, cultura. Sin embargo, cuán frágil puede ser esta línea divisoria, se demuestra en la selección poética Mujeres trascendiendo fronteras, compilada por Guisela López y Elena García de la Rosa y publicada por la editorial Lunaria.

A estas féminas hermana el mismo deseo de crear como vía para huir de la rutina, de la angustia existencial, que suele acompañar a las mujeres de cualquier parte del mundo. Esto se debe al  papel que le ha sido impuesto a la mujer por la sociedad, que la obliga a efectuar diferentes roles: trabajadora, madre, ama de casa, esposa... En los los versos de Brenda Solís se evidencia una sensación de hastío: Un día emigré a la ciudad/ el sol ya no marcó mi sombra en la aldea. /Compré un reloj para mi mano/ y le puse la hora al azar. Por otra parte, en los versos de Lina de Feria el sujeto lírico expresa su marcada aflicción: No es necesario ir a los andenes/a buscar el farol que marca la salida/para saber que la tristeza/puede estar cómodamente instalada/en el adiós de una gente de pueblo.

Entre las poetizas cubanas de la antología destacan los nombres de Lina de Feria, Carmen Serrano, Angela de Mela, Lisette Clavelo, Olga Lidia Pérez. En la contraparte guatemalteca se distinguen voces como: Brenda Solís Fong, Carolina Escobar Sarti, Guisela López, Lucía Morán, Ana Viera Solare.

Estas voces femeninas demuestran que con el amor y la poesía todo es posible. Consuelo Meza Marquez, profesora e investigadora del cuerpo académico de Estudios de género del Departamento de sociología de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, México afirma en el prólogo de Mujeres trascendiendo fronteras:

Las poetas nombran los malestares femeninos producto de una construcción identitaria construida desde una subjetividad y un lenguaje masculino. Surge la necesidad de recrearse desde la propia mirada, mostrando las formas de subordinación y las expresiones de resistencia que, como grupo social, oponen a esa sociedad patriarcal que las construye como subordinadas al poder masculino y al margen de las construcciones culturales. Es una escritura transgresora en doble sentido: rompe con los arquetipos culturales construidos desde una visión androcéntrica del mundo respecto a las concepciones de la femineidad y con los cánones estéticos de la creación literaria.

 

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Editado por: Patricia Marin