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Julio Cortázar: la biografía

por: Rogelio Manuel Díaz Moreno

Realizar un acercamiento biográfico a un hombre polifacético, de vida romántica y aventurera, pletórica de sucesos, constituye un excitante reto para cualquier cronista. El escritor argentino Mario Goloboff encaró la figura de su célebre compatriota, Julio Florencio Cortázar, y emprendió contento el empeño.

Goloboff (Buenos Aires, 1939) repite visita a nuestra capital para presentar, justamente, Julio Cortázar: la biografía. Un excelente marco para ello, sin duda, lo constituye la actual vigésimo cuarta edición de la Feria del Libro de La Habana. Específicamente, el lanzamiento ocurrió este lunes 16 de febrero, en la sala Alejo Carpentier de la fortaleza de La Cabaña.

Acompañaron al argentino, una amiga de aquella nación y también de esta, la poeta Basilia Papastamatíu y la escritora y profesora cubana Margarita Mateo Palmer, avezada en la obra del autor de "Cronopios". Papastamatíu introdujo al panel y a sus colegas para el público asistente.

Goloboff, supe, es autor de varios volúmenes, entre ellos, Criador de palomas, editado y agotado rápidamente en nuestro país. En el período de la dictadura argentina, tuvo que salir al destierro bajo amenazas de muerte y residir y trabajar en Francia. Decidió realizar la biografía de su compatriota, a partir de la admiración que Cortázar despierta en él y muchos otros amantes de la literatura. Justo en el 2012 ya había fungido como jurado de una convocatoria del Premio de cuento, homónimo, que convoca el Instituto Cubano del Libro en colaboración con la fundación de la familia de aquel.

Mateo Palmer destacó la profundidad y amplitud del acercamiento que ha realizado previamente Goloboff en varios estudios sobre la obra de Cortázar; sobre su poética, una de las más famosas, a la vez que complejas entre los autores de Latinoamérica. De las muchas facetas del biografiado, refirió, el autor se concentró en el hombre de letras, lo que le permitió, además, establecer relaciones, vasos comunicantes de gran valor investigativo, entre los elementos de la vida y la obra del protagonista.

Destacó también la valía de un trabajo minucioso, de una recogida paciente de testimonios entre las personas que conocieron a Cortázar y aportaron pasajes y elementos que nutren esta biografía. Goloboff, concluyó, supo establecer un equilibrio notable entre el crítico literario, el rigor inteligente del investigador y la amenidad del texto, lo que se revela como el mayor valor de esta obra.

Goloboff compartió los agradecimientos de rigor con los otros participantes del proceso de creación del libro, dígase los editores, compositores, entre otros, hasta de aquella persona que rescató, de los archivos de Casa de las Américas, la fotografía de Cortázar que figura en la portada. Consideró esta obra como un reconocimiento al escritor y a sus relaciones con Cuba, no siempre apacibles, pero siempre fieles, apasionadas y transparentes. Si algo de ficción se infiltró entre los hechos rigurosamente históricos, confía, lo sabremos perdonar, sobre todo porque algo así ocurre, necesariamente, en toda obra de este tipo.

Entre tantas aristas que presentaba el biografiado, hombre de mundo con múltiples vocaciones artísticas y preocupaciones socio-políticas, confirmó que se había decantado por las de carácter literario. Esto le permitió establecer correspondencias claras, detectar paralelos entre escenas escritas y vividas por Julio Cortázar. Abundó sobre el “descubrimiento” que aquel hiciera de nuestro país, y que influiría decisivamente en una personalidad, ya de por sí valiente y comprometida.

Al final de la presentación, Goloboff adelantó detalles de sus próximos proyectos, entre los cuales destacó una relación de ensayos sobre mujeres latinoamericanas, de vidas tan notables como poco conocidas. Asimismo, autografió amablemente los ejemplares de la biografía de Julio Cortázar, que el público compró y apiló con entusiasmo sobre su mesa.

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Editado por: Nora Lelyen Fernández