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Literatura cubana para niños y jóvenes, también desde las provincias

por: Martha Andrés Román

Durante muchos años los autores de literatura para niños y jóvenes que vivían fuera de la capital cubana enfrentaron el problema de la llamada fatalidad geográfica, pues el estar alejados de La Habana les dificultaba el acceso al mercado editorial de la Isla. Sin embargo, esa realidad cambió con el surgimiento del Sistema de Editoriales Territoriales (SET), también conocidas como Risos a partir del nombre de las máquinas con las cuales se imprimen los textos.
 
Al menos así lo consideraron este 16 de febrero varios panelistas presentes en el Encuentro Teórico de literatura infantil “Niños, autores y libros. Una merienda de locos”, celebrado en el marco de la 24 Feria Internacional del Libro, La Habana 2015.
 
La Sociedad Cultural José Martí fue el escenario donde varios autores coincidieron en resaltar que el SET ha permitido expandir por todo el país la posibilidad de que los creadores jóvenes vean publicadas sus obras.
 
Este año celebramos el aniversario 15 de un fenómeno que ha sido interesante, el de las Risos, las cuales han posibilitado darles visibilidad a escritores que antes debían superar diversas barreras para llegar a las instituciones nacionales, manifestó el guantanamero Eldys Baratute.
 
Reconoció que si bien las tiradas realizadas en diferentes provincias no superan los 300 o 500 ejemplares, esos sellos permiten difundir el trabajo realizado a nivel local y facilitan una propagación de la producción literaria para niños y jóvenes.
 
Anteriormente no se podía hablar de un movimiento gestado en las provincias, ahora sí, afirmó el narrador, para quien cada uno de los autores dedicado a la literatura infanto-juvenil tiene un sentido de identidad bien marcado, en el cual se descubre el amor y el desamor por los lugares donde han vivido: “Es importante percatarnos de cómo estos jóvenes van reflejando en sus obras la manera de ver las cosas en sus territorios de origen”, señaló.
 
De acuerdo con Baratute, una peculiaridad importante de los últimos años es el hecho de que el núcleo ya no se encuentra solamente en la capital, sino en toda la Isla: “Para realizar un estudio de esa parte de las letras cubanas, es preciso realizar un recorrido por la nación”, aseguró.

Al mismo tiempo, consideró que otra característica de estos creadores es la diversidad que presentan, tanto a nivel temático como formal, porque existen textos atrevidos y otros más ligados al canon clásico, de autores que juegan con lo fantasioso y lo sobrenatural, o que abordan los asuntos sociales.
 
De igual modo, explicó, los jóvenes que escriben en provincias también suelen ser editores, diseñadores, ilustradores, y hasta recorren el país a defender sus obras.
 
Por su parte, el escritor Julio Llanes se refirió al Encuentro Nacional de Crítica e Investigación de la Literatura Infantil y Juvenil, que cada dos años reúne en la central provincial de Sancti Spíritus a investigadores, escritores, profesores, caricaturistas y creadores para analizar el estado de la producción literaria dedicada a los lectores de menos edad.
 
Según Llanes, uno de los coordinadores del evento, que en mayo próximo arribará a su edición 23, la importancia de la cita radica en ser uno de los pocos espacios dedicados a promover la crítica de las obras destinadas a niños y jóvenes.
 
Desde el centro del país el debate se trasladó al occidente, por medio del autor Omar Felipe Mauri, quien abordó algunas particularidades de los escritores que realizan su actividad en la antigua provincia de La Habana, dividida desde 2011 en los territorios de Artemisa y Mayabeque.
 
Recordó que, a raíz de las divisiones político-administrativas realizadas en diferentes momentos de la historia cubana, ambas provincias han visto cambiar sus fronteras, de modo que los creadores que antes pertenecían a un lugar, vieron cambiar su pertenencia geográfica.
 
Por eso, consideró, son zonas muy singulares y heterogéneas, con diferentes particularidades culturales y sociales, unas vinculadas a la capital cubana y otras más enclaustradas en tradiciones locales.

Desde su punto de vista, ese panorama produjo una introspección hacia los pueblos, las comunidades y el imaginario de las localidades: “La gente comenzó a buscar en su pasado y a cosechar leyendas locales”.

Entonces, agregó Mauri, podemos decir que  en la región existe un fuerte sentido de la observación y un profundo análisis de las tradiciones de gran arraigo popular, con narradores que están bebiendo de esa savia.
 
Destacó, además, que diversos creadores se dedican a la producción teatral y otros escriben guiones, no solo para programas de radio y televisión, sino también para multimedias y juegos electrónicos.
 
Todos esos rasgos llevaron a los participantes en el encuentro de este lunes a coincidir en que la literatura infanto-juvenil cubana disfruta actualmente de un buen momento, con variedad de tendencias, autores, formatos y temáticas.

 

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Editado por: Dino Allende