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Cobertura informativa

Conversar con Daniel Ferreira y Daniel Díaz Mantilla

por: Jesús Dueñas Becerra

El espacio Conversar con el otro tuvo como invitados especiales a los escritores Daniel Ferreira (colombiano) y Daniel Díaz Mantilla (cubano), quienes presentaron las obras La balada de los bandoleros baladíes, laureado con el Premio Latinoamericano de Novela Sergio Galindo 2010, y El salvaje placer de explorar, a la que se le otorgara el Premio Alejo Carpentier 2014, en el vestíbulo de la Biblioteca Central de la Universidad de La Habana (UH), subsede capitalina de la Feria Internacional del Libro (FIL) Cuba 2015, respectivamente.

La creación literaria del narrador, bloquero y cronista suramericano ha sido publicada en Colombia, Cuba y México, donde fue premiado en reiteradas ocasiones, y colaboró con varias revistas colombianas y mexicanas.

En La balada…, signada —en lo fundamental— por los valores literarios e históricos en que descansa, Ferreira se dedica a relatar los conflictos bélicos que tienen lugar en su país de origen, y el texto que hoy trae a consideración de los lectores insulares integra una saga de novelas sobre la violencia desencadenada en América Latina, concretamente, en Colombia, durante el pasado siglo XX y hasta principios de la presente centuria.

En las páginas de esa polémica obra se puede apreciar una cadena de voces que atraviesan un complejo y complicado ciclo vital, mientras que —por otra parte— los personajes han participado, de una u otra forma, en hechos de sangre, en masacres que han llenado de luto y dolor a la sociedad colombiana contemporánea.

Los protagonistas son antihéroes, caracterizados —básicamente— por los más disímiles antivalores, que se mueven en un ambiente mediatizado por la violencia y la agresividad. Uno forma parte de una banda paramilitar, sin estar totalmente consciente de los horrores cometidos por tan abominable horda fascista. El otro incurre en el delito de parricidio (matar al padre), figura incluida en el vigente código penal colombiano, y además, practica la violencia doméstica o intrafamiliar.

El lector debe ir armando, «poco a poco, como llega cojeando la verdad de la mano del tiempo», según el filósofo griego Annon, la trama, devenida un verdadero rompecabezas, para ir estructurando la acción dramática en que se sustenta ese libro, calificado por la crítica y por el propio autor como riesgoso, porque en sus páginas se desarrolla una candente línea temática, que no obstante los esfuerzos realizados por las partes beligerantes, todavía no se ha resuelto de una vez y por todas.

El poeta, escritor, ensayista y periodista cubano, licenciado en Lengua y Literatura Inglesas por la UH, miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), ha recibido varias distinciones y reconocimientos por sus valiosos aportes al desarrollo de las letras y la prensa cubanas. Colabora con varias publicaciones periódicas nacionales y foráneas.

Díaz Mantilla estima que El salvaje placer… constituye un libro de relatos cortos, cuyo principal objetivo es establecer una especie de ruptura con la narrativa caribeña contemporánea. El estilo utilizado en ese volumen es ríspido, ya que —según él— los conflictos de los seres humanos que viven en la mayor Isla de las Antillas, y fuera de ella, se convierten, en un momento dado, en monótonos, esquemáticos, y por ende, pierden interés.

La trama de esos cuentos tiene lugar en varias regiones del orbe, a veces en lugares muy remotos, cuyo contexto socio-histórico se ubica —cronológicamente— en el extinto siglo XX, y donde han acaecido confrontaciones bélicas, desencadenantes de conflictos humanos, psico-sociales y espirituales.

La búsqueda, leitmotiv en su prolífica obra poético-literaria, aunque sea inconsciente para el hombre, deviene una necesidad cognoscitiva y espiritual que debe satisfacer a través de la escritura o la lectura, o de ambas a la vez.

El último cuento de El salvaje placer… tiene como telón de fondo la localidad de Sandino, en la provincia de Pinar del Río, donde el autor y los miembros del equipo de trabajo que lo acompañaban, sufrieron la incomprensión y el maltrato de obra y de palabra por parte de las autoridades militares de la región más occidental del país. La ignorancia llevó a esos uniformados a confundirlos con personas que querían abandonar el país por vía marítima. Por último, Daniel Díaz Mantilla incita al lector a la reflexión serena y profunda para que pueda llegar a sus propias conclusiones, al decir del jurista y periodista Reinaldo Taladrid, panelista de la Mesa Redonda Informativa.       

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Editado por Yaremis Pérez Dueñas