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Cobertura informativa

Cuba en la UNESCO

por: Nancy Maestigue Prieto

                                                                                                   

 

La UNESCO está celebrando su 70 aniversario y la Feria Internacional del Libro, La Habana 2015, tuvo dentro de su programación un panel en la sala Nicolás Guillén sobre la presencia y participación de Cuba  en esta organización, con la intervención de Soledad Cruz, periodista, escritora, ensayista, quien fuera embajadora de Cuba ante la UNESCO desde 1994 hasta el 2001 y Juan Antonio Fernández, director del Departamento de  Asuntos Multilaterales del MINREX, presidente de la Comisión Cubana de la UNESCO y exembajador  en Ginebra, cuya intervención como moderador dio entrada a las experiencias vividas por Soledad Cruz en su periplo como representante de la Isla en esta organización.

Sus primeras palabras fueron para referirse a la importancia del trabajo cubano a través de los años en relación con la diplomacia de la nación como  parte de la política exterior e interna; y sobre todo sobre el apoyo recibido por esta organización.

Aunque nunca pensó ni soñó ser embajadora de Cuba en la UNESCO, el conocimiento adquirido acerca de esta institución por medio de las diferentes publicaciones consultadas y su voluntad de asumir el reto, le permitieron saber a lo que se enfrentaba, venciendo sus miedos y temores. Aclaró que tuvo una preparación previa en el MINREX, que la llevó a sentirse en condiciones de iniciar el trabajo, sobre todo  durante una etapa tan difícil como la del Período Especial, donde muchos (los enemigos de la revolución) consideraban que había llegado la muerte del proceso revolucionario; pero que contradictoriamente demostró la solidaridad de países que de una forma u otra apoyaban a Cuba, hasta el punto de tener en los primeros momentos una traductora gratuita, por lo que calificó esta experiencia de muy rica en cuanto a experiencias. Se sentía como una persona con suerte por la simpatía demostrada hacia Cuba, nación que siempre cumplió con la UNESCO, algo que le agenció el respeto y la ayuda.

“La política externa de Cuba tiene mucho que ver con la interna”, fue la reflexión sobre la cual demostró que tanto dentro como fuera del país, la Revolución defiende la educación, la cultura y la salud del pueblo cubano y la de otros pueblos.

Hizo alusión a Federico Mayor, que estuvo al frente de la organización en una parte de su permanencia como embajadora, y sentía respeto y simpatía por Cuba, de ahí que gracias a su apoyo se pudo recibir ayuda en esos años iniciales de su desempeño. También se refirió al período  de Matsuura, un defensor de que no se cerrara la oficina de la UNESCO en Cuba.

Reconoció que no todo era un jardín de rosas por las propias contradicciones que se suceden dentro de la organización, pero la tenacidad demostrada por la Isla mostró que ese respeto no era gratuito.

Sentirse orgullosa de ser cubana y haber representado su política, lo guarda como una experiencia para darse cuenta de que “podemos entendernos aunque seamos diferentes” y es algo que le agradece a la UNESCO.

“Siempre defenderé esa organización” fueron sus palabras finales, porque forma parte de la madurez intelectual de su vida.

Juan Antonio Fernández, entusiasmado con las palabras de Soledad, se incorporó al panel para agregar que la UNESCO opera a nivel mundial como una organización que promueve el respeto, la diversidad y una cultura de paz, manifiesta un objetivo común de lograr el entendimiento de la humanidad como concepto más amplio, algo por lo que “ha tenido que pagar” al intentar tener “una mirada al revés”, la de mirar al Sur y en su momento esa postura provocó la retirada de los Estados Unidos y el Reino Unido, cuando admitió a Palestina.

Un asistente al panel comentó sobre la presencia de Fidel Castro en la UNESCO, en una ocasión que sirvió para abrir las puertas a otros intelectuales y políticos posteriormente.

Ante esta intervención, Soledad Cruz manifestó su orgullo por el privilegio de haber presenciado esa visita, gracias a la intervención de Federico Mayor, quien propició que se produjera, a pesar de no tener el apoyo de nadie. Fue: “el suceso más tremendo que ocurrió en la UNESCO en aquel momento (…) Fidel no podía avanzar porque todos querían saludarlo, tocarlo (...) Fue un fenómeno masivo”.

“Visualizar la UNESCO es ver la encarnación de lo que es la humanidad”, fueron las palabras de Juan Antonio Fernández para caracterizar esta organización que vela por los derechos de las naciones y especialmente las de menor desarrollo económico y social.

 

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Editado por: Dino Allende