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Pasaporte, visa y boleto pagado para un puente literario entre Cuba y Francia

por: Alexander Machado Tineo

Título largo, y acaso rocambolesco, el de esta nota que enuncia lo que al inicio parece una interesante promoción de viajes –acaso de emigración… ¿definitiva?– y cierra con una frase de descarado sabor panfletario, seudopolítico, con la sonoridad típica de esos juegos de vulgar demagogia que suelen tenderse de vez en cuando en el campo de las relaciones internacionales. A pesar de todo, y a fuerza de ser sincero, resulta que el hasta aquí vilipendiado título, ofrece una imagen leal, y cierta, de lo que se pretende reseñar.

Primero, que el multilaureado –y si se hablara de deportes eléctricos– escritor cubano, y mayaricero por más señas, Emerio Medina, tuvo a bien presentar esta mañana su más reciente entrega editorial que consiste, nada más y nada menos que en la traducción al francés de un cuaderno de nueve cuentos titulado Passeport, Visa et billet payé, reconocido hace algún tiempo con el Premio Literario de la Alianza Francesa de Cuba (AFC). Dicho premio, fue convocado en abril de 2011 y concedido por un jurado integrado por Senel Paz, Francisco López Sacha, Reinaldo Montero, Nancy Morejón y Miguel Barnet y tiene el objetivo de dar a conocer al público francés un escritor cubano absolutamente desconocido en ese contexto. Noble empeño que, de acuerdo al director de la AFC, su institución pretende sistematizar, aunque no tiene certeza sobre cuándo se convocará una segunda edición. Garantizó, eso sí, la circulación de Passeport… por un selecto circuito cultural del país galo a partir del próximo verano.

Emerio, por su parte, describió someramente el contenido de su libro. De acuerdo a sus palabras, este volumen recrea las circunstancias que vive el cubano de hoy, desde una perspectiva que favorece una reconstrucción lo más fiel posible a las realidades de los personajes que construye. Advierte sin embargo que hay algo como de diálogo también con respecto a cómo los cubanos ven el mundo, evidente según su opinión en algunos de los escenarios que elige: determinados parajes de Uruguay, Rusia, algo de París, entre otros. Reconoció el influjo poderoso que considera tener de la impronta universalista de Alejo Carpentier, y de los cruces multiculturales que afloran en la narrativa del ilustre habanero. Medina agradeció y se honró de haber recibido este lauro, que a la traducción de su obra añade un viaje y una serie de presentaciones en varias ciudades francesas. Y declaró esperar que estas historias complazcan, gusten y conmuevan al público porque es así “como yo veo a mi país”.

Catalogada como sui generis por la directora cultural de la AFC, esta presentación terminó con un final típico: Passeport, Visa et billet payé podía verse, tocarse, olerse, y quién sabe si con un poco de atrevimiento hasta probarse o morderse… pero, lamentablemente, no podía adquirirse, no comprarse, no ser obsequiada. Al igual que Emerio, muchos no saben francés y se espera que editoriales cubanas permitan conocer este libro que, en gradiente inverso, parte como un puente –¿conquistador?– promocional hacia la vieja y acogedora Europa.