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¡Hasta la victoria!: una etapa trascendental llega a la caricatura

por: Martha Isabel Andrés Román

A los lectores que tengan en sus manos las dos primeras entregas de la historieta  ¡Hasta la Victoria!, del italiano Stefano Casini,  les resultará difícil creer que el realizador nunca había estado en Cuba, antes de concebir estas propuestas. ¿De qué otro modo un europeo, tan alejado geográficamente de la realidad histórica y cultural de la isla caribeña, podría haber recreado con tal precisión, un período de semejante importancia para el país?  Pero, según él mismo aseguró a Cubaliteraria, su primer encuentro con la nación antillana se produjo en 2007, cuando ya estaban terminadas las dos partes que ahora el público cubano tiene a su disposición: Cuba 1957 y Mambo cubano.



Cuba a finales de la década de los 50, el templo de las paradojas económicas. Un país plagado de pobreza, a la cual golpea la fachada centellante de su capital: pomposos conglomerados de hoteles de lujo, casas de juegos, boutiques de moda, frecuentados cotidianamente por estrellas de cine y ricos aventureros. La Habana no es más que una colosal inversión para uso y consumo de los Estados Unidos.


Con esas palabras, el autor ubica a los lectores en el escenario y el momento histórico en los que se recrea su obra, publicada ahora bajo el sello de Ediciones Cubanas. Con estas otras, presenta a su protagonista: “Pero todo esto no lo sabe Nero Maccanti, marinero italiano (corso por descendencia), quien arriba a La Habana en la aparente búsqueda de un intervalo de reposo”.

Así queda servida la mesa para adentrarnos en una obra que combina varios valores singulares: recrear la etapa trascendental de la historia de Cuba que fue la lucha clandestina contra la dictadura de Fulgencio Batista; ser fruto de la mirada y la imaginación de un autor foráneo, atraído por los acontecimientos de aquellos años; y estar narrada en forma de historieta, lo que permitirá un acercamiento diferente y juvenil a esta mezcla de realidad y ficción.

Casini consideró que la Revolución Cubana es un acontecimiento muy fascinante que no había sido contado en caricaturas. Para él, la historia de 80 hombres que desembarcaron en el país para enfrentarse a la dictadura, se vieron reducidos a 12 y, a pesar de eso, lograron mantenerse en pie de lucha y alcanzar la victoria, era algo sumamente interesante.

Sin embargo –precisó-, no pude contar la parte del desembarco del Granma, pues hubiera requerido una extensión muy grande, y me centré en los sucesos desde finales de 1957, hasta el triunfo de la Revolución, en 1959.

Para cumplir la empresa de dar vida a la caricatura, que antes de llegar a Cuba ya había sido editada en Bélgica, Suiza, Alemania, los Países Bajos, Italia y Francia, el dibujante recurrió a una acuciosa investigación documental, en la cual incluyó la lectura de dos biografías sobre el guerrillero argentino-cubano Ernesto Che Guevara. “Una vez que había separado la cronología de los hechos logré que mi historia ocurriera paralelamente al desarrollo de mi narración”.

Ese estudio le permitió una recreación muy acertada del período, y por eso Casini recuerda con orgullo, que el primer cubano en leer la historieta, Miguel Mejides, no encontró en ella ningún error histórico. 

“Eso lo consideré todo un éxito”, apuntó el creador, quien expresa además que la imagen de la cubierta del primer tomo de la serie es completamente inventada, no es tomada de ninguna fotografía de La Habana. “Quería dar mi visión de los sucesos en lugar de copiar, esta es mi interpretación de Cuba, son todas las características de la ciudad de La Habana, pero a través de mi mirada”.

Al referirse a las particularidades de su protagonista, ese marinero italiano que desembarca en la isla caribeña y de pronto se ve envuelto en acontecimientos tremendamente significativos, Casini comentó que Nero Maccanti y él comparten el mismo lugar de origen, la región de la Toscana. “Pensaba que un personaje que se pareciera a mí estaría más en sintonía con la visión y el modo en que yo aprecio la Revolución.”

Sobre la aceptación que ha tenido la obra en los lugares donde la ha presentado, el caricaturista italiano resaltó que la historia resulta muy interesante y por eso ha sido muy bien acogida. En Francia, por ejemplo, el primer volumen ya se agotó. “El argumento era bastante desconocido por el público, pues no había una historieta que tratara este tema”.

De ese modo, los lectores de todas las edades, pero sobre todo el público juvenil, tienen a su disposición las dos primeras entregas de la saga ¡Hasta la Victoria!, cuya lectura seguramente lo dejará esperando con ansia el lanzamiento de los otros dos tomos: Último verano en La Habana y Venceremos.

Es importante destacar que el segundo de los volúmenes culmina con un epílogo del destacado intelectual italiano Gianni Miná, titulado “La América Latina de hoy, hija de la resistencia de Cuba y la utopía del Che”, trabajo publicado en la Revista Casa de las Américas, en 2009, y que el reconocido periodista cedió a Casini para incluir en su obra.