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Prestigioso galardón reconoce el amor por la Historia, por Cuba y por Martí

por: Martha Isabel Andrés Román

El amor y el respeto fueron las palabras de orden, durante el otorgamiento de los premios con que la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC) reconoce la labor de sus miembros más destacados y la entrega a una disciplina encargada de prestigiar la grandeza de una herencia nacional construida durante siglos.

Durante la tarde del sábado 23 de febrero el momento más emotivo fue, sin dudas, la adjudicación del Premio Nacional de Historia 2012 al destacado profesor Horacio Díaz Pendás, quien mereció el más alto lauro del país en ese sector por la obra de toda la vida.

Durante la ceremonia de entrega en el parque capitalino Morro-Cabaña, sede de la 22 Feria Internacional del Libro Cuba 2013, el jurado destacó sus relevantes resultados en la docencia y la investigación histórica, así como una trayectoria de décadas consagradas a la enseñanza de la importante disciplina, y a la guía de quienes cumplen esa misión en las aulas de todo el país, a través de su actividad, como metodólogo nacional del Ministerio de Educación y asesor, a ese nivel, para la enseñanza y la didáctica de la Historia.

“Con el otorgamiento del premio se reconocen una vida y una obra consagradas al amor  a Cuba y la fe en que lo mejor del hombre siempre prevalecerá”, señaló al pronunciar las palabras de elogio la académica Elda Cento, quien refirió además, la larga y destacada trayectoria profesional del galardonado.

“Él ha sido testigo, nunca silencioso, de las transformaciones de nuestro país en materia educacional, en parte significativa de los años más recientes”, recordó Cento sobre quien ha participado en eventos nacionales e internacionales, en países como México, República Dominicana, Panamá, España, Colombia, Perú y Bolivia, y tiene importantes contribuciones bibliográficas para la enseñanza de la Historia, con textos como El museo en la enseñanza de la Historia, Sobre la Historia y otros temas y Textos de Historia de Cuba para la formación y superación de maestros y profesores.

Al pronunciar las palabras por el recibimiento del premio, Díaz Pendás agradeció a todos aquellos maestros que de un modo u otro influyeron en su formación y en la dedicación a esa rama, entre ellos Dolores Breuil, Estrella Rey Betancourt, Rolando Buenavilla y Áurea Matilde Fernández, de cada uno de los cuales señaló rasgos admirables y decisivos en su crecimiento profesional.

Y al mismo tiempo, el laureado recordó en ese momento que lo ha marcado para siempre, al Maestro de todos los cubanos, José Martí, en quien dijo haber encontrado las pautas que guían su labor docente. La primera de esas guías ─manifestó─ es reconocer que todo esfuerzo por defender la instrucción es vano, cuando no se acomoda la enseñanza a las necesidades, naturaleza y porvenir del que la recibe.

De acuerdo con Díaz Pendás, ahí radica una clave para todo profesor, el hecho de que el ser humano y sus características sean el centro de atención; por eso destacó  la importancia de adecuar la labor de instruir y educar a la realidades, particularidades y expectativas de las personas a las que van dirigidas esas actividades.

En su intervención el también vicepresidente de la UNHIC remarcó la relevancia de motivar el estudio de la Historia, a través de métodos que hagan atractivas las lecciones sobre la materia y tomen en cuenta las necesidades de los estudiantes. Recordó el pensamiento martiano: “la manera de decir resalta el valor de lo que se dice”, y por ello llamó a los maestros a fijarse en detalles como los matices de la voz a la hora de compartir un determinado conocimiento, de modo que permitan a los alumnos separar lo esencial de lo secundario.

¿De qué servirá enseñar Historia si ello no contribuyera a la formación de mejores personas? Ese fue el cuestionamiento que el prestigioso  profesor planteó una y otra vez. En ese sentido, volvió a recordar la significación de la obra martiana para contribuir al mejoramiento humano por la vía de la cultura.

“En la actualidad, y pensando en ese futuro que ya tenemos sentado en las aulas, trato de contribuir al estudio de Martí en la formación de maestros y profesores de Historia. Nunca será ocioso reiterar que el conocimiento del pensamiento del Maestro es clave para entender Cuba, América y el mundo desde una concepción y perspectivas éticas”, manifestó.

Según Díaz Pendas, no podemos cejar en el empeño de que las nuevas generaciones continúen acercándose, leyendo, y sobre todo, descubriendo a Martí. “Esa es la utopía en pos de la cual les prometo que seguiré andando, esa es la utopía que me consta que hacen suya valiosos educadores, desde los primeros escalones de la enseñanza hasta la universidad”.

Este sábado también se entregó el Premio de la Crítica Histórica Ramiro Guerra, que reconoce anualmente al mejor libro de temática histórica de las editoriales nacionales, al volumen Historia militar de Cuba, segunda parte 1899-1958, tomo I, elaborado por el Centro de Estudios Militares de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y publicado bajo el sello editorial Verde Olivo.

Al mismo tiempo, El coleccionismo en Matanzas. Del gabinete privado al museo público, de Urbano Martínez, recibió el premio de la Crítica Histórica José Luciano Franco destinado a las editoriales territoriales.

Durante la entrega de los galardones se recordó que las primeras personas en recibir el Premio Nacional de Historia fueron los doctores Hortensia Pichardo y Julio Le Riverend, quienes lo merecieron en 1997. En el acto se resaltó además la trascendencia del lauro otorgado en 2008, cuando se le otorgó con carácter especial, al líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro.