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Una mirada a la producción literaria en Guantánamo

por: Lilien Trujillo Vitón

La literatura escrita desde el interior del país no goza, por el consabido fatalismo geográfico, de las ventajas de otras que se gestan en la capital. Sin embargo, una mirada a las propuestas de la editorial El mar y la Montaña, de Guantánamo, deja claro que los silencios literarios no siempre van ligados a la calidad artística.

De manera que los títulos presentados la víspera, por la citada editorial en la sala Alejo Carpentier de la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, sorprenden, no solo por su número, sino también por su calidad y diversidad temática.

Entre ellos estuvieron En un lugar de la memoria. Efemérides guantanameras, de Gloria Margarita Canseco, José Sánchez y Yaimara Diéguez; La guerra Grande. Dos estudios regionales, de Ladislao Guerra y José Abreu; Sitios que no vuelven, de José Raúl Fraguela; Bayate y la misión en Angola, de Pedro Edy  Morales y Maricel Acosta, y La estirpe de Orfeo. Artistas guantanameros, de Margarita Canseco.
 

Las despedidas, el recuerdo que insiste en reconocer las calles de antaño y lo cotidiano del seguir caminando, confluyen en Sitios que no vuelven, texto en el que el autor insiste en mirar atrás y revisitar el pasado con sublime añoranza.

La Guerra Grande. Dos estudios regionales, por su parte, constituye un acercamiento diferente a la Guerra de los diez años a partir del análisis de hechos que tuvieron lugar en Guáimaro y Guantánamo.

En un lugar de la memoria. Efemérides guantanameras, deviene libro de consulta, cuya idea inicial surgió de los propios lectores de la provincia más oriental del país. Precisamente de un pequeño pueblo de Guantánamo y la presencia de muchos de sus pobladores en la misión cubana en el país del suroeste africano, trata Bayate y la misión en Angola, un texto necesario para influir en la posición de los jóvenes respecto al internacionalismo y la solidaridad.

Pero La estirpe de Orfeo. Artistas guantanameros, de Margarita Canseco resulta quizás la más aglutinadora de todas las propuestas de El mar y la Montaña en la Feria. Con una mirada inclusiva y crítica, la autora arroja luz sobre un grupo de autores de su tierra natal cuyas obras, de innegable relevancia para la cultura cubana en general, no han sido justamente reconocidas.