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El hito de la Revolución Ciudadana en Ecuador

por: Elisa Beatriz Ramírez Hernández

El hito que ha representado la Revolución Ciudadana en Ecuador para lograr una sociedad más libre, frente a una  tradición de sometimiento, fue el eje de la charla que ofreció la socióloga Carol Murillo en la sede de la Casa del ALBA Cultural, como parte de las actividades colaterales a la XXII Feria Internacional del Libro Cuba 2013.

Pero como la historia es un tejer constante de pasos que se cruzan, la especialista ecuatoriana inició sus análisis con un recorrido desde la década del setenta, sin lo cual sería imposible comprender la realidad actual en el país. La conferencista ubica este momento como génesis de toda una etapa posterior, debido al nuevo panorama que se sucedió en el país suramericano tras el llamado “boom petrolero”, que contrastó con la pobreza que había caracterizado anteriormente a la nación.

Es así como empezó a transformarse el rostro de la economía ecuatoriana, aunque los ingresos petroleros eran controlados por los militares al frente del gobierno, en una dictadura que, a pesar de las calamidades, no se comparaba tampoco con otros episodios sangrientos que vivía América Latina. Fue a raíz de ese cambio, que los partidos políticos, desarticulados desde décadas anteriores, decidieron que había llegado el momento de retomar la democracia, e iniciaron la creación de las condiciones necesarias para ello.

Sin embargo, apunta Carol Murillo, los gobiernos que comenzaron a salir de las elecciones democráticas posteriores administraron el país a merced de las políticas crediticias de organismos mundiales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI), que tras el auge petrolero se mostraron dispuestos a extender créditos para el desarrollo de Ecuador, con una bondad que venía condicionada por exigencias de recortes salariales y en los servicios públicos. A causa de esas medidas tomadas en la década del ochenta, y en medio de la atmósfera de un mundo todavía bipolar, sucedió un auge de las luchas sindicales y de partidos de izquierda por sus derechos laborales.

Luego, en los años noventa, sobrevino el ascenso al poder de los sectores de extrema derecha y una nueva ola neoliberal, hasta desembocar en la mayor crisis económica que haya vivido ese país, la quiebra de los bancos y la consecuente dolarización, que afectó aún más la situación existente. Recuerda la especialista ecuatoriana que todo lo que vino después de 1996, fue un clima de inestabilidad política grave, presidentes que caían continuamente, mientras el Congreso legalizaba esos golpes de Estado populares para no perder las riendas del poder.

Hacia medidos de la última década del siglo XX, es que surge, en medio de este contexto caótico, una nueva esperanza. La categoría de “participación ciudadana” sustituyó los partidos, y apareció el Movimiento Alianza PAÍS, que agrupa a muchas tendencias de izquierda y levanta a la figura de Rafael Correa. Lo que más sorprendió entonces fue, según Murillo, que “por primera vez un político no solo hablaba de política sino también de economía, y de cómo había que recuperar el Estado que se había perdido por las privatizaciones”.

A la toma de posesión de Correa en el 2007, le sucedieron una serie de medidas que se resumen hoy en la grandiosa labor llevada a cabo por la gestión del primer mandatario. Carol Murillo planteó entonces, algunas de las principales tareas impulsadas por el presidente y que han configurado una nueva realidad en el país, anclada en un profundo proceso de reinstitucionalización. Es por ello, que  el primer paso fue la convocatoria a una Asamblea Constituyente y la consecuente elaboración de un Carta Magna, la cual constituye la plataforma de la Revolución Ciudadana, un conjunto de reformas y leyes que marcarán las políticas públicas del Estado y la redistribución de la riqueza. 

Entre los principales avances, la conferencista menciona la recuperación de la soberanía sobre los recursos naturales; una auditoría contra la ilegalidades de la deuda externa del país; la planificación más equitativa del presupuesto nacional, con prioridad a los sectores de salud y educación; el rediseño del sistema fiscal interno, para hacerlo más equitativo; las grandes transformaciones en la educación superior y la creación de medios de comunicación públicos, entre otras hazañas.

Pero nada de esto ha sido fácil, advierte Murillo, el gobierno de la Revolución Ciudadana ha tenido que enfrentar la dura oposición de los sectores reaccionarios del país. No obstante, hace apenas una semana, Ecuador apostó nuevamente por un futuro propio, y votó por Correa, para seguir construyendo la ciudadanía.