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Cobertura informativa

Palabras de Julio Vélez en la Feria del Libro 2013
 

por: Yohamna Depestre Corcho

A las once de la mañana, en la sala José Lezama Lima se reunió la Brigada Vázquez de Sala de España para presentar la antología poética  de Julio Vélez titulada La palabra labrada la palabra producida por la Editorial Atrapa sueños.

La editorial se distingue porque funciona como una cooperativa cuyo principio es beneficiar la lectura y trabajar de forma activista. En ella publicaron sus obras autores de la estatura de Nicolás Guillén, Rafael Alberti, entre otros.

Realizada por Alejandro Romero, que fue su presentador, Eduardo Galeano y Anthony L. Geist,  el libro cuenta con la Parte 1 “Estelas de dignidad”, que recorre la vida de este luchador y la Parte 2 integrada por sus versos.



Se trata de una antología breve, pero que refleja la variedad, riqueza y complejidad de la muy poco conocida obra poética de Julio Vélez. A la hora de su trágica e inesperada muerte, dejó tres libros publicados y otros tres inéditos, dos de ellos inconclusos. Respetando la voluntad del poeta, que siempre buscaba la unidad orgánica de sus textos, para esta selección he optado por dejar de lado los poemas sueltos, inéditos algunos y otros publicados en revistas, ateniendo solo a aquellos que forman parte de un corpus coherente.


Desde su propia vida, Alejandro Romero hizo un recorrido por la vida de Vélez  (ambos fueron compañeros), donde se cuenta que el autor fue su iniciador en las filas del marxismo y posteriormente, del Partido Comunista de España.

Julio Vélez fue un  combatiente marxista de la izquierda, expulsado en 1970 de la Facultad de Filosofía y Letras de Sevilla por su activismo político. Compaginó la continuidad de la lucha clandestina en Madrid con la de sus estudios, terminando la carrera en cuatro años. Además, de poeta, novelista y profesor, llevó a cabo una importante labor en torno a la vida y obra de César Vallejo, del que, como dijo Mario Benedetti, todo lo sabía y todo lo compartía. Los dos tomos (en colaboración con Antonio Merino) de España en César Vallejo (1984) y el volumen Poemas en prosa/Poemas humanos/España, aparta de mí este Cáliz (1988), muestran bien a las claras la devoción, pero también el rigor y el celo de su buceo indagador. La exposición “Vallejo/cien años de ser/1892-1992”, que Julio organizó en Salamanca con su infatigable equipo de alumnos del FLU (Frente Latinoamericano Unido), fue la culminación de ese amor vitalicio. Hoy, hay un centro con su nombre que está ocupado ilegalmente, por jóvenes que lo sostienen con actividades culturales.

Víctor Casaus, quien fuera su amigo, comentó que como coincidencia  Vélez tuvo la vida y la muerte casi en el mismo periodo que el poeta cubano Luis Rogelio, Wichy, Nogueras. Las imágenes que se proyectaron en la pantalla le evocaron numerosos recuerdos de su buena amistad. Leyó un poema del autor titulado “Volveré a Morón”, lugar donde vivió el poeta y del cual opinaba que había muchos Morones.

Al finalizar, se ofreció al público el libro Los fuegos pronunciados, para que de él leyeran en voz alta, un poema  tomado al azar. A mí me tocó el XVII:




Es increíble
lo que puede caber
en este saco.

Lo piensas   
lleno a rebosar   
sin que pudiera caber    
siquiera una gota,   
un esqueje,   
un simple dedal   
minúsculo.
   
Y sin embargo se abre
y no se rompe.
Se amplía
y no se rompe.
Puede caber un nuevo universo
y no se rompe.

Algunos, supongo. 
lo explicarán por la existencia
de células, plasmas,
artilugios químicos.

Pero continúa siendo increíble
lo que puede caber en este saco
que llamamos corazón.