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Cobertura informativa

Un canto a la vida en el café literario Wichy Nogueras

por: Dulce María Sotolongo Carrington

Si de popularidad se trata, el premio debiera ganarlo en la presente 22 Feria Internacional del Libro Cuba 2013, el café literario Wichy Nogueras del Pabellón Cuba, conducido por el profesor universitario Julio César GonzálezPagés, autor de Por andar vestida de hombre, uno de los libros más vendidos este año en Cuba.

Son tantas las personalidades que han pasado por el espacio que es casi imposible reseñarlas, pero baste decir que han sido un canto a la vida en todas sus facetas, como al amor el 14 de febrero cuando se presentó, de Nieves Cárdenas, Desnudos bajo la luz, testimonio que ganó, precisamente el premio Luis Rogelio Nogueras, Wichy, como era conocido este narrador- poeta, quien preside el sitio acompañado de Guillermo Rodríguez Rivera, y que parece estar complacido con todo lo que ha sucedido en el café. Sitio donde se presentó la antología Nosotras dos con la presencia de algunos de sus autores, como Diana Fernández, el poeta Ramón Elías Laffita y el propio Julio César Pagés, quien se unió al mensaje del texto, por un mundo sin homofobias.

El espacio también se convirtió en “Esquina caliente”  al contar con la participación de peloteros de la talla de Lázaro Vargas y Enriquito  Díaz. El  público, conducido por los narradores deportivos Iván y Pacheco, debatió sobre asuntos puntuales de ese deporte, entre ellos el próximo clásico mundial. Periodistas de la talla de Víctor Joaquín Ortega, pusieron la pista caliente, y libros como El señor pelotero del escritor pinareño Martínez Osaba y  Agustín Marquetti No.40 de Dulce María Sotolongo, sirvieron de plato principal.

Autores más solemnes, citemos al narrador, ensayista y también poeta Alberto Garrandés, participaron en este espacio. De Garrandés, autor de antologías tan importantes como Aire de luz y las novelas Fake y Cibesade, conocimos su último título sobre el  sexo en el  cine.

La poeta Rita Martin, cubano-americana de visita en el país después de veinte años de ausencia, presentó Poemas de nadie, publicación de la Editorial Letras Cubanas, cuyos poemas se convirtieron en los versos de todos y atrajeron la partición de los jóvenes José Alejandro  Matos, guitarrista, y Glenda Duret, estudiante de Medicina, quienes demostraron como poesía y música pueden mantener un eterno romance, a pesar de las palabras del cantautor Gerardo Alfonso, quien explicó, que no era lo mismo escribir un poema que una canción; no obstante, mientras compartía el espacio con la cantante  Rochy, confesó que la aparición del libro Sábanas blancas, lo rescató de la depresión en estos tiempos difíciles.

El médico Jorge Pérez Ávila, entre café y café, nos hizo partícipes de algunas revelaciones. Qué mejor lugar para hablar del sida junto su grupo de Masculinidades y al profesor Pagés; hablar en un sitio, donde a pesar del numeroso público, se creó un ambiente de cierta intimidad que permitió dialogar abiertamente sobre sexo, la lucha contra la violencia de la mujer y las niñas, y escuchar opiniones entorno al Diablo Ilustrado.

Un canto a la vida fue la presentación el viernes de, Sida: confesiones de un médico Sida: nuevas confesiones a un médico, cuyos ejemplares se regalaron al participativo público que aprovechó la ocasión para indagar sobre la enfermedad.

No sería justo terminar estas palabras sin  mencionar las peñas que habitualmente se realizan en la ciudad de La Habana, como Café con filo del municipio Playa y que conduce la poeta Lissett Clavelo, o Aguas varias de Martínez Sobrino, donde trovadores y poetas, como Julio Cuberbach, también encontraron espacio al ser invitados a departir en el Café Wichy.

Viene  a mi mente los café literarios, que me mencionaba mi amigo Julio Girona, en compañía de Nicolás Guillén, Manuel Navarro Luna, Félix Pita Rodríguez, entre otros. Así que felicito a los que idearon este espacio, donde entre café y café, se saborea la literatura.