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Cobertura informativa

La Editorial Oriente y su colección Ficciones con Margarita Aldanás y Juan José Rodríguez Morell

por: Yohamna Depestre Corcho

Con el firme propósito de atrapar a los lectores, la Editorial Oriente cuenta con un aval —en sus más de cuatro décadas— de experiencia y buena factura, ejemplo de ello son los dos nuevos títulos de la colección Ficciones: Las manos de Pedro de Margarita Aldanás y Para morir en invierno del tunero Juan José Rodríguez Morell, que trae a la 22 Feria Internacional del Libro Cuba 2013, y que fueron presentados en la Sala Alejo Carpentier, a las dos de la tarde.

La presentadora, Reina Esperanza Cruz Hernández, empezó su intervención con la lectura de un fragmento del primer capítulo de la novela Para morir en invierno, seguidas al terminar, por sus palabras de exposición.

[…] La trama se desarrolla en una pequeña ciudad de provincia, con personajes en apariencia respetables, dotados de poder y dedicados a oscuros negocios. Pero con independencia de estos elementos, la novela se torna especial por el lirismo, el sexo no explícito y el amor como móvil para transformar a un oscuro dependiente de panadería, en un hombre astuto y capaz de arriesgarlo todo, algo inusual, en gran parte, de la narrativa contemporánea.

Deseo apuntar un detalle que hace de esta una novela tunera un  neto no local, y es la inclusión en ella de la más famosa de las leyendas de las Tunas, la del caballo blanco con el jinete sin cabeza, la cual, aunque despojada de todo elemento sobrenatural, no deja de cortamos el aliento cuando describe su aparición y las posteriores tragedlas que acontecen Confieso que esperaba un final feliz a pesar del tono elegiaco con que está narrada la relación Julián- Magdalena, y sin embargo al encontrar lo opuesto, se toma más respetable la narración.

A continuación su autor, Juan José Rodríguez leyó otro fragmento de la obra.

El dramaturgo matancero Ulises Rodríguez no pudo asistir. En su lugar, Dernys Domínguez, leyó las palabras que enviara, escritas especialmente para destacar los valores de Las manos de Pedro.


[…] Margarita Aldanas es una narradora, que con esta novela, la primera, parece detenerse en la psiquis (lo reflexivo de lo íntimo y del contexto), en lo cotidiano de lo que acontece, en lo significativo y en lo intrascendente, sin importarle —o como condición de su discurso— en muchos casos, la intensidad narrativa, la dramaturgia ascendente, con ese fluir de lo que transcurre que, como torbellino de río, nos lleva a múltiples afluentes. Su manera de narrar está dilatada en los vericuetos de lo que sucede, como si tejiera a crochet —es lo que me parece, por momentos—, la historia de una familia, las relaciones de la que narra, una especie de diario, de legado del paso fugaz de alguien por la tierra, de interrogantes y respuestas, de dudas e incertidumbres, para armar los grandes sucesos, en los macro y micro ciclos de la fábula, ¿la suya?, que transcurre con la de un país y a la vez con la de otros, con ese discurrir de los emigrantes que huyen y dejan algo y se llevan otra parte de sí y de otros, de todo, y allí se miran en espejos disímiles para encontrarse en otras, para interrogarse a sí misma, para sentir la devastación humana lacerando lo que va consigo.


La  Aldanas, al tomar la palabra, agradeció a la Editorial Oriente por su confianza en ella y por la capacidad de darle cabida a todos, sin discriminación.