Inicio
Cobertura informativa

Sensibilidad poética e indagación cultural desde el Balcón del Oriente cubano

por: Martha Isabel Andrés Román

Al referirse al poemario Sentada sobre el miedo de correr, de la escritora tunera Reyna Esperanza Cruz Hernández, el poeta e investigador Roberto Manzano consideró que quienes lo tengan en sus manos van a disfrutar una experiencia vivencial, no solo artística. “Van a vivir el principio whitmaniano de leer a un ser humano”, manifestó el reconocido intelectual durante la presentación del volumen, perteneciente al catálogo de la Editorial Sanlope, del llamado Balcón del Oriente Cubano.

Encargado del lanzamiento de la obra el viernes 22 de febrero en la sala José Lezama Lima de La Cabaña, sede principal de la 22 Feria Internacional del Libro Cuba 2013, Manzano expresó que en la autora del libro se reúnen dos cualidades fundamentales: la de un ser humano de calidad excepcional, caracterizado por la transparencia y la sencillez, y la de una artista que tiene como norma la autenticidad.

De acuerdo con el presentador, Cruz pertenece al tipo de poetas que él llama solares, pues son esos que rinden culto a los que han venido antes, que no tienen como norte interior la novedad, sino la intensidad. “Prefieren trabajar herramientas que parecen antiguas,  pero que bajo sus manos adquieren un nuevo estremecimiento. Su ganancia está en la apropiación individual que hacen de esos instrumentos”, apuntó.

Para Manzano, el libro de la poetisa es un pequeño modelo virtual de su mundo interior, en el que está presente una visión solar de la vida tanto en la forma como en la proyección psicológica que los poemas representan. Pero además, esa visión se encuentra “en las coordenadas cartesianas que mueven sus instrumentos, sus décimas, sonetos, criaturas renacentistas que dan simetría y equilibrio, aunque por dentro vaya el río tumultuoso de la angustia personal.  Es un arco entre dos fuertes electrones, uno que tiende al equilibrio y otro a la incertidumbre.”

El prestigioso investigador consideró que la autora demuestra un dominio absoluto sobre las formas, al destacar que, por ejemplo, sus sonetos no tienen ni una sola línea adulterada. Y también resaltó que posee tonos de gran autenticidad, “en una época en que ya no existe el amor por lo auténtico, porque lo que se ama es el espectáculo, el esplendor fatuo, mientras aquí hay una actitud totalmente contraria, que cree todavía en lo sublime, en lo trascendente, en que la vida debe estar sujeta a un sentido.”

Además de Sentada sobre el miedo de correr, otros tres títulos de la editorial Sanlope fueron puestos a disposición de los lectores. Uno de ellos, Final del día, de Frank Castell, encarna ese empeño de transcendencia de quienes tienen el reto de escribir fuera de La Habana, en un municipio de provincia, según señaló José Alberto Velázquez durante el lanzamiento. 

“Poesía es lo que no deja no pasar la abulia, la desidia, la dejadez. Todo debe ser problema e interés del poeta, desde la bella muchacha suicida hasta el actor que llega a ser más importante que el personaje representado, eso es Final del día”, afirmó Velázquez.

También perteneciente a la lírica es Doy gracias a Dios de ser ateo, de Antonio Borrego Aguilera, de quien Frank Castell destacó su capacidad para ser un poeta muy leído por un público heterogéneo.

Según Castell, el poemario de cuatro capítulos, aparecido por primera vez en 1991, muestra la riqueza de la obra de su coterráneo. Manifestó que Borrego tiene una importante obra reconocida dentro y fuera de la provincia y es un poeta muy popular porque sus libros son leídos por jóvenes, ancianos, escritores, intelectuales, “y eso es muy difícil de lograr, ese equilibro en un género tan complejo como la poesía”.

Mientras, con Cuerpos de la identidad y el imaginario, de Ernesto Triguero Tamayo, la editorial demuestra la variedad de su catálogo, pues el volumen consta de seis ensayos. Como resaltó la historiadora Olga Portuondo Zúñiga en su lanzamiento, a través del texto el autor demuestra diversidad y riqueza de pensamiento.

Esos trabajos proponen, entre otros temas, una reflexión acerca del proceso de formación de la identidad cubana a partir de la cultura. Triguero se desenvuelve muy bien trabajando las interioridades de ese proceso a través de conceptos que aparecen en las teorías más contemporáneas e incluso posmodernas, consideró la Premio Nacional de Ciencias Sociales 2010.

Para Portuondo es destacable, además, que el autor no pierde de vista la relación con su provincia, Las Tunas, pues tres de los materiales están relacionados directamente con la cultura nacional y la tunera. Uno de ellos es el que aborda la poesía de Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, El Cucalambé.

“Además, dedica un momento a alguien que trascendió el ámbito de Las Tunas y es uno de nuestros grandes narradores: Guillermo Vidal. Triguero hace un estudio de algunas de sus obras a través de la valoración del realismo sucio y su trascendencia en un momento de la historia de nuestro país”, puntualizó la presentadora.