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Cobertura informativa

Vivir de la poesía

por: Teresa Fornaris

Ningún escritor vive solamente de la poesía, dijo animado el poeta y el auditorio se sintió aludido, interesado y dispuesto a indagar más sobre su vida y su obra, sobre la literatura angolana. João Maimona y Abreu Paxe fueron los invitados a compartir el espacio de lecturas en La Casa de la Poesía, la tarde del pasado miércoles 20.

A pesar de la poca divulgación que había tenido la poesía angolana, teníamos algunos de los libros de  João Maimona en la biblioteca: Festa de monarquia, Traço de uniao y as abelhas do dia. En distintas tesituras cada volumen mostraba, como de un prisma, alguna superficie.

João forma parte de los poetas angolanos contemporáneos más destacados dentro de las nuevas generaciones de escritores. Su poética se caracteriza por la identificación de lo ideal con lo real a partir de ciertas libertades lingüísticas y renovaciones temáticas. Sin metáforas rebuscadas encuentra, en la limpieza del verso, la sencillez que se necesita para que el poema llegue al alma del lector.

Maimona, graduado de Medicina Veterinaria y habiéndose desempeñado en otras profesiones, nació en Uíje, en octubre de 1955, es ensayista y dramaturgo y cuenta con numerosos libros de poesía publicados; agradeció la invitación de la Casa de la Poesía, al público asistente y leyó algunos poemas en español.

Como quien contiene cierta timidez, nuestro segundo invitado, el poeta Abreu Paxe, se adentra en el territorio de lo inefable con textos breves, de fuerte marca y contundencia. Nació en 1969, en la provincia de Uíge, al noroeste de Angola, un sitio donde alguna vez resultó difícil despertar; es también ensayista y profesor de literatura angoleña en el Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad Agostinho Neto.

Autor de varios libros de poesía, Abreu Paxe ha obtenido importantes reconocimientos y premios, entre ellos el Premio Literario Antonio Jacinto por el poemario A chave no repouso da porta, publicado en 2003. De su poética, comentan algunos críticos que ofrece un riguroso trabajo del lenguaje, con gran riqueza de imágenes, creando, mediante variaciones sintácticas, otros códigos, otra lógica, solo posible en el poema. Su simbología, en apariencia rutinaria y predecible, lleva al lector a un universo autónomo de criaturas otras, donde la poesía se fusiona con distintas artes: la música, la pintura, de manera que el disfrute del texto logra expandirse.

En el intercambio con el público, los poetas conversaron sobre la renovación de la poesía angolana. “Antes era vista solo como poesía de la liberación”, explicaba Maimona, pero ahora esos temas se han abierto a otras significaciones. La poesía angolana sigue siendo profunda y fuerte, con nuevos enfoques, con su propia identidad.