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Desde el centro del país, Áridas palabras nacen en Horas inertes

por: Martha Isabel Andrés Román

Convocados por el aliento de la 22 Feria Internacional del Libro, Cuba 2013, voces líricas de todas partes del país confluyen en La Cabaña y otras sedes de la cita para brindar sus obras al público lector. El viernes 22 de febrero los asistentes a la sala José Lezama Lima tuvieron un encuentro con la creación de dos poetas de la central provincia de Ciego de Ávila, cuyas obras llegan a los lectores de la Isla gracias al empeño de las editoriales territoriales.

Las horas inertes, de Heriberto Machado Galiana, es uno de los títulos que los amantes de la poesía pueden adquirir en estos días de fiesta literaria. El texto, que mereció el Premio Poesía de Primavera 2011 de la Asociación Hermanos Saíz, constituye la primera entrega de un autor «que no escatima sinceridad ni hurta su cuerpo al riesgo de concretar mucho y alto, donde se vea lejos, una voz personal que se amplía desde una expresión directa y sopesada, desde las orillas de la mejor tradición lírica» según anuncia la contracubierta del volumen.

Fantasmagoría y halo lúgubre rodean a este volumen desde el propio diseño de su cubierta, en la que la imagen descarnada y casi mortuoria anticipa el tono de una lírica marcada por la pérdida, la nostalgia, el juego con la temporalidad.

“Del interior de este libro que, en apariencia, su autor ha dado por muerto o disuelto en la fuerza metálica de la naturaleza, más de un fantasma puede saltar para iluminar aquella parte del olvido que los seres humanos tenemos la costumbre de reclamar como un presente inevitable, independientemente de las coordenadas históricas en las que vivamos atrapados unos y otros”, profundiza el texto que incita a la lectura del volumen.

Divididos en dos partes, que el autor nombró “Bienvenida la tormenta” y “Ofrendas al avance de los días”, los poemas de esta colección reflejan la confrontación entre el ser humano y una realidad angustiosa. Quizás por ello el poeta recuerda:

“Multitud de serpientes me aguardan/ Ásperos infortunios desollarán las horas/ Y arrancarán lágrimas a la tierra que me acoge/ Dondequiera que vuelva los ojos/ Encontraré heridas de una matanza/ Donde extraviaron los rostros todas las quimeras”.

Esa misma aniquilación de las utopías parece estar en ese reclamo al pasado, que no ha quedado atrás, que aún sigue latiendo:

“Oh, pasado/ Presente inquieto y sin razón/ Llamas enunciarán la hoguera de los cielos/ El perfecto juego de los colores/ El llanto de las aves./ Denuedo infértil engendrará tu voz/ Estrépito de los sentidos hallaré en la ausencia/ Trunco, el graznido en la garganta/ El suave peciento de tus ojos/ Oh, pasado, bestial pasado.”

Por su parte, con Áridas palabras, otro de los libros del centro de la Isla, José Rolando Rivero también deja entrever el tema de la nostalgia y la separación. Como expresó a Cubaliteraria Yamanis Rodríguez, directora de la editorial Ávila y presentadora de los volúmenes en el contexto de la feria, en los dos poemarios la cuestión de la diáspora tiene una fuerte presencia.

“Áridas palabras estas, vertidas como tu sangre/ príncipe detenido en la sombra./ Palabras agrestes, inaudibles en el vacío que/ ha dejado la pérdida/ Profundo desierto de la culpa./ Aullido interminable que no acallas.” Así traduce el autor ese mundo interior marcado por el desgarramiento.

La presentación de esos dos volúmenes también permitió conocer más sobre las propuestas que la editorial Ávila trajo a la fiesta literaria, a la que vino representada por un total de 16 títulos, según precisó su directora.

«Traemos  libros de literatura infantil, entre ellos uno de ciencia y técnica, relacionado con la naturaleza en el ámbito de la provincia, a partir de un viaje realizado por el propio autor, y que incluye incluso una sección de crucigramas y pasatiempos. Además, contamos con un poemario destinado al público infantil y adolescente», manifestó Rodríguez.

Para la también directora del Centro de Promoción Literaria Raúl Doblado del Rosario, la mayor importancia de participar en la feria del libro radica en diseminar la literatura que muchas veces se ve encasillada en una sola provincia, por lo que —ratificó—  para ellos venir a La Habana representa la oportunidad de hacer llegar las obras a más cantidad de lectores.