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Justo homenaje a una mujer extraordinaria

por: Lilien Trujillo Vitón

No vence el olvido a quienes dejan una huella firme sobre la tierra que han pisado sus talones. Leyendas crecen, desde sus estelas, donde pudo haberse empolvado la memoria. He aquí la mejor justificación para un libro que va tras los firmes pasos de una mujer que vive, a pesar de su muerte, desde su legado.

Vilma, una mujer extraordinaria, viene a ser, más que un simple libro testimonial, un justo homenaje a la luchadora incansable que defendió a ultranza la incorporación plena de las mujeres cubanas a la sociedad; que las enseñó a romper con los prejuicios y no se detuvo hasta transformar radicalmente sus mentalidades.

Con excelente visualidad, digna del testimonio que recrea, el texto fue presentado esta tarde en la sala Nicolás Guillén de la fortaleza de San Carlos de la Cabaña, con la presencia de familiares de la activista revolucionaria y de importantes personalidades del gobierno y la cultura del país.

Con prólogo de su compañera de clandestinidad y amiga, Adela de los Santos; el libro recoge, en valiosas imágenes y textos, la trayectoria  de Vilma Espín desde sus años de lucha clandestina, hasta sus últimos días.

El compilador Juan Carlos Rodríguez, señaló que esta constituye una obra importante para enriquecer el acervo cultural y patriótico de los cubanos. El también director de la Editorial Capitán San Luis, responsable de la publicación del texto, destacó el mínimo trabajo de edición al que fueron sometidos los recuentos de Vilma por la cuasi perfección de estos. 

Por su parte, el historiador de la ciudad Eusebio Leal Spengler, calificó el libro como un hermoso homenaje de gran intensidad y humildad, un tributo para mostrar a las nuevas generaciones la mujer fina y vanguardista que fuera Vilma. 

Leal destacó, además, que este libro es el resultado de una rigorosa investigación histórica y artística que recrea un período fundamental de nuestra historia contada por una de sus protagonistas, «una historia grande que quizás comenzó en Guáimaro cuando Carlos Manuel de Céspedes dijo refiriéndose a Ana Betancourt: “esa mujer se adelantó a su tiempo.»

Pero lo más novedoso de esta obra, es sin embargo la inclusión en ella de los documentos de los órganos represivos del ejército batistiano, donde identifican a la luchadora clandestina de pseudónimo Débora como Vilma Espín. Extraídos del Instituto de Historia de Cuba y de la Oficina de Historia del Consejo de Estado, tales datos salen por primera vez a la luz pública en este libro que nació de una petición del Misterio del Interior a la editorial Capitán San Luis.

Se ha hecho realidad entonces, con este libro, la máxima que anuncia el destino de los grandes, de esos que nunca mueren porque sobreviven al tiempo, y burlan el olvido, porque pasan a ser leyenda.