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Conversación con el último norteamericano para develar misterios patrios

por: Martha Isabel Andrés Román

¿Quién es el norteamericano con el que Enrique Cirules dialoga? ¿Dónde encontró a ese último exponente de una nacionalidad? ¿Se trata acaso su texto de algún tipo de previsión apocalíptica, de la desaparición de un país con cuyo representante postrero el escritor tuvo la suerte de conversar?

Cirules no tiene visiones futuristas, no imagina el momento en el que haya llegado el final de toda una nación; por el contrario, su mirada es hacia el pasado, y más allá de las licencias propias con las que cualquier autor trabaja su obra, el basamento de su libro es profundamente histórico.

En verdad, el escritor sí tiene su Conversación con el último norteamericano, pero con el último de los que a finales del siglo xix e inicios del xx, atraídos por promesas de prosperidad y nuevas oportunidades en una isla caribeña, vinieron desde su país para asentarse en la camagüeyana Sierra de Cubitas.

Allí, décadas después, Cirules encontraría los restos de una ciudad envuelta en un halo fantasmagórico, marcada por mitos y leyendas que pasaban de boca en boca sobre aquel espacio ocupado por colonos, campesinos y aventureros.

William Stokes, ese es el nombre del norteamericano que el autor encontró en la Gloria City, y a través de sus memorias, de sus recuentos, recreó la llegada de aquellos hombres, su apropiación de un territorio en el que las casas de campaña iniciales llegaron a transformarse en prósperos poblados con edificios y construcciones a la usanza de una ciudad sureña de los Estados Unidos.

Con la reedición de este libro, cuarenta años después de su primera publicación, la editorial José Martí pone en manos del público cubano el reencuentro con una parte poco conocida del pasado, “porque la dinámica de la historia cubana es tan intensa y los acontecimientos a los que se enfrenta la nación son tan múltiples que existen espacios prácticamente borrados, no de la memoria de las comarcas, pero sí de la historia escrita, de los historiadores, de la prensa”, según afirmó a Cubaliteraria el autor de Conversación con el último norteamericano.

De acuerdo con Cirules, su texto abre una puerta a acontecimientos muy importantes que tienen que ver con los proyectos anexionistas de los Estados Unidos. “El primer proyecto de los norteamericanos era la anexión. Entonces esta es la historia de la infamia que cometen con estos campesinos engañados que vienen a sembrar un pedazo de tierra. Muchos llegaron sin posibilidades de regresar, al cabo de diez o quince años pudieron construir sus casas, tener sus sembrados, y cuando lo habían logrado fueron abandonados a su suerte”.

El escritor recordó que con la llegada de la Primera Guerra Mundial, y de la llamada época de las vacas gordas para Cuba, los grandes monopolios azucareros necesitaban toda la tierra posible para la siembra de caña. “En un momento de esa expansión azucarera necesitan la zona de Cubitas, pero estaba ocupada por esos campesinos norteamericanos, y en algunos casos europeos”, expresó durante el lanzamiento del texto el miércoles 20 de febrero en la sala Alejo Carpentier de La Cabaña, sede principal de la 22 Feria Internacional del Libro Cuba 2013.

“Como hacía falta que esas personas se fueran de ahí, comenzaron los desalojos, asesinatos, quema de casas, evitaron que por esa área pasara el ferrocarril”, expresó Cirules, para quien la idea estadounidense de la anexión fracasó  y debieron sustituirla por el neocolonialismo.

Durante la presentación del libro, el narrador, periodista y profesor universitario Julio Travieso comentó que Enrique Cirules posee gran capacidad y olfato para transformar temas cotidianos en relatos interesantes.

Queda así realizada la invitación para conversar con William Stokes, el último de los norteamericanos de aquella Gloria City envuelta en misterio, y para descubrir una parte de esa historia patria que aunque no aparezca en los manuales de estudio, representa un pasaje interesante y revelador de la Cuba prerrevolucionaria.