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Cobertura informativa

Poesía en IFÁ

por: Teresa Fornaris

Este miércoles 20 de febrero, abrieron las mujeres el espacio poético de la Casa de la Poesía.

Tal como aparece la poesía en El Corán, en La Biblia o en otros libros de corte similar, el encuentro de esta jornada recorrió numerosos textos poéticos, relacionados con la mujer, en el cuerpo literario de IFÁ.

Es ampliamente conocido que la llegada a América de los primeros africanos inició un proceso cuyas repercusiones futuras no vislumbraron sus gestores. Esa diversidad incorporada ha tenido una notable preeminencia, visible en una larga lista de manifestaciones culturales, que van desde vastísimos y universales aportes en la música, en lo lingüístico, hasta complejos sistemas filosófico-religiosos. Como parte de este conjunto la Regla de Ocha-Ifá se encuentra entre las más difundidas en Cuba, sobre todo en las regiones centrales y occidentales, aunque hacia el oriente también aparecen sedes importantes.

A pesar de la prevalencia masculina entre los principales coordinadores de dicha regla, investigaciones recientes han dado a conocer el reconocimiento y ascenso de la mujer a jerarquías equivalentes con la de los hombres. Reverenciadas por algunos, solo respetadas o rechazadas por otros, las llamadas Iyanifá (castellanización del término yoruba Ìyánífá, que significa madre de Ifá), van ganando protagonismo dentro y fuera de sus casa-templo, sumando a sus labores de apoyo al sacerdote, otras que marcan su desempeño como ejes centrales en las liturgias.

Conocidos por nuestros lectores a partir de la bibliografía publicada o por la divulgación mediante narradores orales, las historias que se relacionan en el cuerpo literario de IFÁ fueron concebidas inicialmente como poemas. De ahí que La Casa de la Poesía acogiera este encuentro que fue conducido por el poeta Israel Domínguez. En su presentación Israel explicaba la trascendencia de estos poemas y la importancia que tiene la mujer dentro de ellos, pues se trata de la creación en sí. De este modo, mencionó mujeres generadoras de grandes ideas, portadoras de alta sensibilidad poética.

Participó también el Grupo Oşa Iré, de conjunto con una bailarina, que en apertura y cierre interpretó primero un canto a Oyá y luego a Oshún. Distintos poemas dichos en yoruba, y luego traducidos, fueron declamados por siete sacerdotisas. Cada una de ellas entraba con un canto, y al finalizar su texto, el poeta, retomando la idea, le daba seguimiento de manera que realzaba su significación.