Inicio
Cobertura informativa

“La historia como ciencia de la contemporaneidad”

por: Elisa Beatriz Ramírez Hernández

“La historia como ciencia de la contemporaneidad” fue el tema del panel que presentaron el Dr. Oscar Loyola y la Dra. Mildred de la Torre en la Editorial Poligráfica Félix Varela, en el contexto de la 22 Feria Internacional del Libro en la capital cubana.

Ambos profesores de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana cuentan con una amplia experiencia en el estudio no solo del devenir histórico, sino de los problemas conceptuales de esta ciencia: el modo en que cada historiador asume teóricamente el conocimiento de las disciplinas sociales. De ahí que los académicos intentaran, con sus reflexiones, dibujar un estado del arte actual en esa área.

El Dr. Loyola enfatizó en la necesidad de una editorial de corte teórico que viabilizara los problemas comunes en la investigación social. Asimismo, se refirió al concepto de contemporaneidad, ligado al auge de las ciencias sociales en la segunda mitad del siglo XX. Ese contexto determinado obligó a la historia, con un aval de 2500 años de vida en el mundo occidental, a transformarse, adaptarse y buscar nuevos caminos de consolidación. En este proceso se perdieron y ganaron atributos.

En su exposición, el profesor mencionó dos ciencias que se desarrollaron a costa de apropiarse de campos históricos, fundamentalmente donde no existía constancia escrita, sino sobre todo oral. En este sentido, explicó que la Lingüística desarrolló métodos avanzados de investigación, y la Antropología comprendió una lógica más eficaz para entrar en el mercado, todo ello a costa de prácticas profesionales que se ejecutaban desde antaño en el campo histórico.

Sin embargo, destaca el catedrático un elemento positivo en este panorama, pues la propia crisis de la materia llevó a la redefinición y cambio de elementos técnicos de la historiografía. Es entonces cuando se plantea el uso de nuevas estrategias discursivas, novedosos métodos como la entrevista y variadas formas de elaboración del texto.

Afirmó el profesor que, en ese momento, “los historiadores aprendieron el valor de la expresión… porque la forma de escribir no puede ser larga ni lenta…  la historia es extraordinariamente apasionante, y asimismo la escritura tiene que provocar también la pasión de los lectores por esa prosa”.

Por otra parte, la Dra. Mildred de la Torre se refirió a las principales tendencias historiográficas posteriores a 1959, el triunfo de la Revolución. En este período cercano identificó dos posiciones claras: una parte de los historiadores se inclinan hacia una concepción conservadora y otros, en un sentido más realista.
 
Los reaccionarios, precisa la profesora, son aquellos que “dividen la historia entre buenos y malos… no admiten concepción integral de la sociedad ni entienden diversidad…transmiten una historia plana….sin contradicciones ni ondulaciones”. Mientras la tendencia opuesta se propone “buscar la esencia en los pueblos, minados hombres… se nutre críticamente de las nuevas tendencias… intenta renovar las formas de mirar y pensar el pasado… desprejuiciar y enfrentar la historia como verdad”.

La ética es otra de las cuestiones esenciales que cita la autora entre los peligros que acechan a la disciplina histórica. El desconocimiento de la precedencia historiográfica, el plagio a través de las nuevas tecnologías, la inexistencia de una crítica respetuosa y profesional, son varios de los aspectos que analizó la Dra. de la Torre.

Apuntó la profesora: “La historia se ha escrito y se tiene que seguir escribiendo con una polémica constante…con la agonía y las alegrías del presente… pero que se discuta para aprender, para ser mejor ser humano…. y la ética es eso que nos ayuda a perfeccionarnos como mejores profesionales y seres humanos”.