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Cobertura informativa

Poesía y narraciones de occidente

por: Wilber Gómez

Cuatro títulos de la Editorial Loynaz, de Pinar del Río, fueron dados a conocer el pasado 20 de febrero en la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña: Poemas del lente, Trazo de la noche, Poemas sin nombre y Encuentros.

La presentación constituyó un  homenaje al aniversario veintitrés del centro literario cultural Hermanos Loynaz, ubicado en la cabecera municipal de esa occidental provincia.

En Poemas del lente, del santiaguero Ricardo Cedeño, texto dividido en dos partes, “la linterna roja” y “la flor congelada”, se observa una enmarcada sensibilidad estética que roza lo cinematográfico. Es un libro conformado con frases hechas, de gran significación artística, llenas de atmósferas y personajes que han inundado, en cierta medida, nuestra imaginación cinematográfica. Sus versos marcan lo mágico y lo realista, introduciéndonos en una soledad reiterada que nos deja ver un pasado presente.

Trazo de noche, ganador del premio en narrativa del concurso Hermanos Loynaz 2011, es un título lleno de erotismo, complicidades, realidad cotidiana y marginalidad nocturna. Su escritora Souleen Dell Amico Ciruta, lo caracteriza como fantástico e imaginario. El texto lo conforman once cuentos con una extensión de entre tres y nueve cuartillas, donde se entrelazan una tras otra las historias hasta alcanzar algún grado de reflexión sobre el sentido de la vida. Los temas son diversos, engranados en la dimensión y en las incertidumbres ante los cambios de los interiores personales, con sus crisis espirituales, la inocencia y la conciencia del engaño. Su lectura nos trasmite que hay algo mas allá de las los conflictos en las diferentes edades del ser humano.

Encuentros, de Madelín Díaz Monterrey, es el resultado de una compilación de trabajos presentados durante doce años en los debates realizados en torno a la obra de Dulce María Loynaz, luego de haber sido galardonada con el Premio Cervantes en 1992. El volumen recoge segmentos teóricos y los textos de importantes intelectuales desde el punto de vista académico y didáctico.

Poemas sin nombre, de Dulce María Loynaz, recoge una colección de estos versos publicados por primera vez en 1953, donde la autora prefiere la prosa lírica de matiz más reflexivo y donde el tratamiento del eros alcanza un nivel de expresividad sujeto a esencias espirituales, que develan a una mujer que ama hasta el dolor a través de sutiles imágenes y un pensamiento acrecentado por la pureza de la pasión. Este libro lo componen ciento veinticuatro poemas, caracterizados en números romanos y agrupados con la sabrosa y equívoca delicia de la concordancia o no entre el sustantivo y el adjetivo, enlazados por la indiscreta preposición, algo que los acerca a la perfección, según muchos críticos. La poesía de la reconocida escritora cubana, Premio Nacional de Literatura en 1987, es una fascinación que atrae, arrastra y asedia por su atractivo e interpretación.