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Cobertura informativa

Norge Espinosa entrega su visión personal de Virgilio Piñera

por: Milan Paz

Notas “en” Piñera es mi testimonio de cómo he leído a lo largo de mi vida a Virgilio Piñera desde que era un estudiante de la Escuela Nacional de Instructores de Artes hasta el día de hoy, sin dudas un autor extraordinario que creó una literatura insólita en su tiempo y para su tiempo, dijo el escritor Norge Espinosa en el Café Wichy del Pabellón Cuba.

Publicado por Ediciones Extramuros, el volumen lo integran siete ensayos que, según su autor, responden a la demanda de Piñera de “leerlo en él” como persona y personaje, como la especie de mito urbano que La Habana ha ganado para sí, una ciudad que supo mirar sin piedad pero sin demasiado abandono, con una lucidez y una certeza que incluye amor, rechazo, odio, pasión.

En ese sentido los ensayos “Por el eterno retorno de Los siervos”, “Los teatros in-completos de Virgilio Piñera”, “Piñera en prometeo: Una cuestión sanitaria”, “Gloria y deshonor de La gran puta: Homoerotismo, teatralidad y espacio urbano en un poema póstumo de Virgilio Piñera”, “Performing Ballagas: Cuerpo y deseo en una polémica cubana”, “Piñera Walks / Ciudad Celeste” y “Virgilio Piñera: Discutido, marginal y adelantado”, dan fe de la obsesión que ha sido para Norge Espinosa discutir a Virgilio a lo largo de unos veinte años.

Publicados en Cuba o fuera de ella, estos textos son el tributo de mi admiración por un Piñera al que no quiero imaginar ni solo, ni amargado ni vencido, porque aún en las horas más terribles de su ostracismo debió sentirse acompañado por sus personajes en ese día tras día, desde las seis de la mañana, en que cumplía el ritual de sentarse frente a la máquina de escribir, aseveró Espinosa.

Piñera ha dejado una dimensión auténtica que otros escritores han intentado recuperar. Él nos invitó a entenderlo dentro de la manera personal en que quería que lo leyéramos. Ese es el rostro que he leído y quisiera que fuera el que encontrara el lector: un Piñera lejano a la lectura académica y formal, un Virgilio humano y desprendido que ha logrado que seamos parte del sueño suyo.

Su grandeza ha sido ver cómo lo que avizoró, lo que imaginó, se está cumpliendo en la realidad cubana en términos de gestualidad, prontitud y vida. Su obra refleja una legitimidad donde habitan nuestras alegrías y también nuestros fracasos.

A fin de mostrar un poco más la obsesión que ha sido Piñera a lo largo de su vida, el asesor dramático del teatro El Público acumula al final del libro una miscelánea donde aparecen fragmentos de notas al programa escritas para un espectáculo piñeriano, referencias dispersas, momentos de alguna entrevista, reseñas y críticas firmadas a partir de estrenos de obras, entre otros materiales.