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Con la frescura de la ciudad

por: Ernesto Cuní

Los aires literarios que envuelven a la urbe de Cuba, son recogidos en los títulos que Ediciones Extramuros, sello emblemático de la capital, puestos a consideración en el Salón de Mayo del Pabellón Cuba.

En el tronco de un laurel, de Doreya Veliz; Las botas de Bonifacio Prado, de Reynaldo Medina y Café Literario, de Ramón Bermúdez, fueron los títulos que tributó esa impronta literaria de La Habana.  El reconocido escritor y editor Michel Encinosa Fu tuvo a su cargo la presentación.

En el tronco de un laurel, es un libro que debe leerse con la intención de absorber una energía especial, advierte Encinosa, «es como leer una espera de sentimientos, libro que debemos ver desde la nostalgia a través del filtro de la memoria deslindada entre la poesía y la prosa», afirmó.

La autora agradeció a la editorial por hacer realidad este sueño que atesoró por mucho tiempo y sobre el cual dijo: «Es un libro que recrea mis vivencias en un barrio marginal de La Habana, el Reparto Juanelo, viví en uno de los llamados “solares” de ese sitio. Recreo vivencias reales y otras recreadas con ficción, muy profundas y se leen bien».

Doreya dedica el libro al poeta Jesús Orta Ruiz, nuestro Indio Naborí y a su esposa Eloína, principales impulsores anímicos para la confección del volumen, «él iba a realizar el prólogo pero la muerte lo sorprendió», puntualiza.
 
La noveleta Las botas de Bonifacio Prado, de Reynaldo Medina, es una historia de ciencia ficción conjugada con la realidad y en gran medida, una historia de amor, afirma Michel: «Su personaje transita por lo fantástico en dos planos temporales: uno actual y el otro, en el pasado histórico de la isla».

Respecto a al formato del texto subraya que «es una historia de amor inteligente ayudada por un rigor narrativo envidiable». Se dan datos de valor sobre las artes plásticas en Cuba y el mundo y, según Encinosa Fu, su lectura es «ágil y fluida».

El relato fundamental de Las botas... narra las peripecias de un pintor que trabaja como celador en un museo mientras espera un futuro mejor. De repente, se ve envuelto en una fascinante historia de viajes en el tiempo, intrigas políticas y amor. El autor nos invita a una incursión por La Habana del siglo XIX y a conocer sobre una singular conspiración anticolonialista, mientras intentamos averiguar cuál será finalmente el destino de su protagonista.

«Libro de ficción arriesgada, con cierto nivel de experimentación, constituye un collage de fotografías», de esta manera calificaba Encinosa a Café literario, de Ramón Bermúdez Boullón, especie de viñetas agrupadas que pueden leerse como noveleta y en donde los juegos de espejos que se establecen entre los personajes, logran despertar la atención por la lectura.

Refiere Encinosa que en este conjunto de textos, «la ficción se mete dentro de la ficción abriendo una serie de posibilidades de interpretación», por lo que permite visualizar una narración donde confluyen el amor, el cine y, la poesía, revelando todo el potencial del ser humano para añorar y aproximarse a la virtud.

La historia transcurre en un café literario y es un homenaje a esos sitios que alguna vez hicieron meca de encuentros entre la avanzada artística del país, que fueron reactivados pero que hoy están perdiendo espacio público y social, según comenta el autor: «Me interesa mucho comunicar en este libro, en el 2005 hubo una explosión de cafés literarios, después han ido desapareciendo poco a poco. Esto me incitó a hacer la novela, precisamente por la añoranza de esos lugares que van muriendo en estos momentos. Me fui relacionando con una serie de personas que asistían a esos sitios y así empecé a escribir».

El autor mostró alegría por la recepción de su libro y exhortó a su lectura, «el lector tiene un papel activo porque interactúa con el texto, es el encargado de unir estas viñetas e interpretarlas», concluyó.