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Cobertura informativa

Comprometer a la ciencia, ojo con el rigor

por: Rogelio Manuel Díaz Moreno

Esta mañana comenzó el tradicional Encuentro de editores que, en cada propuesta de la Feria Internacional del Libro de La Habana, ocupa siempre un notable espacio entre las actividades programadas en la Fortaleza de La Cabaña. En esta ocasión, los primeros que  plantaron pendones en la cabecera de la sala Nicolás Guillén, constituyen un grupo al que estamos habituados a considerar como de larga vista y sapiencia especializada, esto es, el gremio de los propulsores de la ciencia y la tecnología.

El coordinador Hermes Moreno explicó a los asistentes la estructura y las actividades que compondrán este encuentro, tanto en el día de hoy como en las próximas jornadas. Este miércoles fue dedicado a las publicaciones científicas, mientras que el próximo jueves, la poeta Basilia Papastamatíu moderará la exposición de las editoriales Matanzas y Capiro; las cuestiones siempre peliagudas de la traducción de obras de la literatura universal; una intervención de Desiderio Navarro, traductor y ensayista que encabeza el sello Criterios, y una presentación de Terry Eagleton. Para el viernes, se esperan disertaciones sobre el diseño por importantes artistas y profesionales del ramo, moderados por Daniel García Santos ‒director de la Agencia Literaria Latinoamericana‒, además de una conferencia sobre Copyright y la presentación de Leer en el siglo XXI. El sábado, bajo la batuta de Víctor Malagón ‒Premio Nacional de Edición del 2008‒, se celebrará un panel dedicado a la literatura angolana; una conferencia sobre Economía en la cultura; la presentación del título de Fernando Carr ‒Premio Nacional de Edición del 2009‒, El tercer libro de los gazapos; así como Praxis social y lengua española, de Misael Moya.
Copyright.

Para entrar en la materia del día, comentaré que Esteban Llorach -Premio Nacional de Edición del 2003- pronunció las palabras oficiales de inauguración. Rememoró sus pininos en la literatura de divulgación científica, primero con el sello Orbe ‒cuando aquello, el actual Nuevo Milenio no se había fundado‒ y, posteriormente, desde su “banco” en la casa dedicado a niños y jóvenes, Gente Nueva.

El profesor Néstor del Prado Arza, director de la editorial Academia, ofreció sus “rapiflexiones” sobre el fascinante tema. En su intervención, asentó las directrices para conceptualizar el marco teórico, el contexto actual y las proyecciones del desarrollo científico-técnico y su necesaria interacción con la labor divulgativa. En este universo se deben resolver contradicciones como las apreciadas entre la escasa visibilidad de esta labor, con la abundancia de centros y especialistas prestigiosos, órganos temáticos y la existencia de una demanda no satisfecha, acotó.

Apuntó el profesor a la trascendencia del trabajo inter disciplinario, las posibilidades de las nuevas tecnologías digitales, las variantes de impresión de textos a demanda, la gestión de coauspicios, entre otras opciones vitales para elevar los niveles de productividad y eficiencia en estas tareas. De tal suerte, pueden convertirse en el catalizador que se necesita para el desarrollo económico y social en nuestro país, siempre que se garantizen algunas reglas de oro, como respetar la importancia y el rigor en el tratamiento de los diferentes temas, la oportunidad y novedad de las propuestas, así como la nada sencilla tarea de los editores a la hora de lidiar con catedráticos quisquillosos.

Lo sucedió la doctora Elaine Valton Legrach, especialista del ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA). La especialista ofreció la conferencia “Situación actual de la ciencia en Cuba. Líneas priorizadas para el desarrollo socioeconómico”. La charla permitió vislumbrar un rápido bosquejo de la creación de condiciones en nuestro país, a partir del triunfo revolucionario de 1959, para poner a estas poderosas fuerzas al servicio del mejoramiento de las condiciones de vida del pueblo. A este objetivo fundamental, las experiencias del devenir histórico han determinado la adición de prioridades relacionadas con la adaptación al cambio climático y políticas para la preservación de los valores patrimoniales y medioambientales. En esta dirección, destacan la labor de los centros de los Polos Científicos, creadores de bienes y servicios de alto contenido de conocimiento y, por tanto, alto valor agregado; la sustitución de importaciones; la producción de alimentos, y el perfeccionamiento de un sistema educativo nacional de gran prestigio.

Fue una lástima que se introdujera, en la intervención de la dra. Valton, una pifia descomunal. Dentro de los elementos citados como ejemplo de los aportes de la ciencia cubana, colocó el llamado medicamento Vidatox, que produce y comercializa la empresa Labiofam. Sin embargo, como es del conocimiento de los círculos científicos, el Vidatox no ha atravesado los acostumbrados estudios clínicos que permiten avalar la acción efectiva de un fármaco. Esto es posible por acogerse a la sombrilla de las prácticas de Medicina Natural y Tradicional, la que incluye en nuestro país a la homeopatía; práctica dentro de la que clasifica el Vidatox. Sin embargo, la homeopatía ha sido desacreditada internacionalmente, tanto por su total carencia de bases teóricas sólidas acordes con el conocimiento consolidado, como por la insuficiencia de evidencia ofrecida en los estudios reportados en las revistas de prestigio en las esferas científicas. Si algún efecto pueden tener estos compuestos, que no son otra cosa que agua bien agitada y envasada en pomitos etiquetados, no es otro que el llamado placebo, un fenómeno sicológico bien conocido mediante el cual el paciente se siente temporalmente aliviado, solo porque cree que lo que ingiere le resultará beneficioso. Errores como este desacreditan un evento como el que fuimos partícipes y ponen en cuestionamiento la seriedad de todo el empeño.