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Gracias por sonar el bongó, Carpentier

por: Ernesto Cuní

Casi al máximo de su capacidad, la sala Rubén Martínez Villena, de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), recibió con beneplácito en la mañana de ayer el lanzamiento de una nueva edición del libro La música en Cuba. Temas de lira y bongó (Ediciones Museo de la Música, 2012).

“Al fin llegamos, llevábamos cuatro años en este empeño, es un volumen que recoge todo el quehacer de Alejo Carpentier en la música”, afirmó la Doctora Graziella Pogolotti, quien junto a los musicólogos e investigadores Radamés Giró −principal impulsor de la publicación− y Jesús Gómez Cairo, tuvieron a cargo las palabras de presentación.

La novedad en esta nueva entrega es la inclusión del último capítulo, que dio origen a una polémica en vida del autor. Se trata de la promoción que, en 1946, hiciera Carpentier de un grupo de músicos que intentaban imponer en ese momento una estética nueva en la música cubana. Se hacían llamar Grupo de renovación musical y a causa de su defensa, Carpentier tuvo defensores y detractores, por lo que decidió eliminar este capítulo en la siguiente edición.

“Consideramos necesario recuperar esa edición inicial, a estas alturas de la vida no importa quién tenga la razón, lo importante es que se ponga de manifiesto la valía de Carpentier en cuanto a su quehacer musical”, subrayó la Pogolotti.

Destacó también la tremenda importancia de este texto en donde se recoge, según afirma, el clímax musical de los años en que este libro es publicado, muchas veces fragmentado a la hora de su abordaje.

No dejó de mencionar los múltiples aportes que el conjunto de textos pone de manifiesto: “Creo que una de las contribuciones de Carpentier en este libro es la forma de acercarse a la música en cuanto a la variedad que experimenta esta en nuestro país”, puntualizó.

El libro revela, según la doctora Pogolotti, ‟a un Carpentier polemista, lo era cuando era útil y necesario, aquí están reflejadas todas esas polémicas”. Destacó, además, la complementariedad de todos los saberes en el accionar escritural de Alejo: “El escritor fue uno solo, no separó la música de la escritura, tampoco del periodismo, todos están presentes en sus novelas”.

Dio la nueva buena de que pronto será entregado un diario inédito de Carpentier al Instituto Cubano del Libro (ICL) para su publicación. El documento abarca un período de la vida del autor en plena faena de las escrituras de varias de sus novelas más conocidas, como El siglo de las luces y en el mismo se logra advertir  “hasta qué punto trabajaba Carpentier la música”.

Por su parte, Radamés Giró, hizo un pequeño esbozo de cómo conoció a Carpentier: “Mi vínculo con él se establece en 1962, cuando estudiaba como instructor de música. Mi profesor de entonces me hizo estudiar el capítulo quince y diecisiete de La música en Cuba. Con los años, asumió la labor de editar nuevamente el libro, Alejo le pide cercenar el capítulo ya citado, “tuve la amarga tarea de eliminar esa parte”, expuso Giró.

Advirtió el estudioso que para él, Carpentier fue un ejemplo de tesón y profundidad en la investigación: “De Alejo he aprendido muchas cosas, no solo de la música, tiene que ver con esa pasión que desbordó por la investigación, era inagotable”. Subrayó la importancia que para él tiene este libro al asegurar que mediante sus cuartillas se desmiente la falsedad de que Alejo no defendía la música popular, “por eso es importante su lectura”, puntualizó.

Exhortó a estudiosos y amantes de la música a recoger todos los ensayos que sobre la música y el pensamiento de esta, en general, realizó Carpentier: “revelan el gran pensamiento de Alejo respecto a este tema, y de cómo vio la música dentro del contexto histórico y dimensión cultural. Cuando uno lee a Carpentier se da cuenta del proceso político y cultural que está viviendo Cuba en ese momento, eso es destacable”, concluyó.

El prólogo del libro, escrito por la Doctora Pogolotti, fue destacado por Jesús Gómez Cairo, también director del Museo de la Música: “Es intenso, expresa una apreciación y visión de la música casi milimétrico; resalta la ubicación de la música como contexto, de las ideas y la cultura que giran a su alrededor; no había visto una categorización de este género como esta que ella propone”, afirmó.

Al valorar el monumental texto dijo: “Sin este libro no habría musicología cubana, porque nos faltarían los referentes historiográficos de la música cubana como cultura, en todos los planos, esto lo logra Carpentier en el libro”.

Más adelante subrayó la importancia del volumen como referente latino en la temática: “Fue acicate para que en otras regiones de América los músicos se plantearan las bases historiográficas de la música en sus países. Empezaron a investigar. Lo académico, lo popular, lo folclórico, fue necesario verlo en esas regiones, gracias a la influencia de este trabajo. Se convirtió en especie de brújula para todo lo que acontecía en materia de historiografía musical en América”, concluyó.