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Cobertura informativa

34 años de un Anuario

por: Kaly Smith Llanes

Ayer martes 19 de febrero, el Centro de Estudios Martianos celebró, en esta  22 Feria del Libro, los 34 años de su publicación académica en un ambiente cordial e íntimo. Este número se dedica no solo a festejar su aniversario, sino también a homenajear los 120 años del ensayo Nuestra América, por lo que “el lector encontrará un importante núcleo analítico en torno a ese texto cenital del pensamiento martiano y de la prosa reflexiva en lengua española”.

Marlene Vázquez Pérez, coordinadora de la revista científica, explicó a los presentes que el número ya había sido presentado en el marco de la Conferencia Internacional por el Equilibrio del Mundo, pero que se vuelve a presentar en el espacio de la feria por ser uno de los más importantes momentos del año para hacerlo. Vázquez Pérez distinguió el hermoso diseño de portada ya que el volumen “seduce desde su propia cubierta” la cual exhibe las texturas de los mármoles cubanos, pues los diseñadores se inspiraron en la naturaleza contenida en los diarios de campaña de José Martí.

El cuerpo de la publicación está integrado por un grupo amplio y diverso de trabajos en torno al ensayo del Apóstol. Algunos de los estudios fueron solicitados a especialistas del Centro para el homenaje y otros, tomados del Coloquio realizado en conmemoración a los 120 años de publicación del texto martiano. Destaca en ellos “la originalidad, las diferentes aristas analíticas, sobre todo si se tiene en cuenta que Nuestra América es, probablemente, el escrito más estudiado de los del Héroe Nacional; todo ello permite una actualización de la mirada crítica al paradigmático ensayo”, comentó Marlene Vázquez. Otra cuestión a resaltar fueron las colaboraciones de investigadores de otros países latinoamericanos que aportaron su visión de Martí, elemento que enriquece sobremanera el Anuario.

De lujo también puede catalogarse la publicación, pues reedita textos devenidos clásicos, como el de Cintio Vitier sobre los ‟Versos Sencillos”, al que se le incluyen notas de Carmen Suárez León en la sección ‟Vigencias”; y el de Fina García Marruz, ‟El viaje callado. (Conjeturas en torno a un posible tercer viaje de Martí a Cuba)”.
  
La coordinadora del Anuario cerró sus palabras agradeciendo a todo el equipo que participa en la publicación, y reconoció “que cada número es resultado del trabajo en equipo donde no prima el criterio individual sino que cada uno de los investigadores puede ofrecer su opinión”. Elogió también a Ela López, editora de la publicación, que ha trabajado en cada uno de los 34 números, por lo que se le considera una institución en el tema.

Por su parte, Luis Toledo Sande comentó que aunque ya hace un tiempo no colabora con ella, “la publicación no le es ajena, pues nació cuando trabajaba en el Centro, que era pequeño y cumplía con varias tareas a la vez”. Subrayó la trascendencia de la revista académica pues “Martí es un patrimonio nacional que está a su cuidado pero no es la única institución del país que lo estudia e investiga, y hay que tener la humildad de reconocer eso”.

El destacado escritor y editor contó al público el origen del Anuario, que “nació para dar peleas; la primera y quizás más importante la edición crítica de la obra de Martí; la segunda convertirse en una revista que publicara el Anuario de la sala Martí, la cual actualmente no existe y debiera recuperarse, en la Biblioteca Nacional”. La creación del Anuario del Centro de Estudios Martianos fue posible gracias al atraso de la publicación en la Biblioteca Nacional. El primer número recogió un trabajo de Juan Marinello que Toledo Sande recordó con especial evocación por el contenido en esas letras del intelectual. Asimismo significó la participación de Umberto Peña como primer diseñador.

“Martí es un tema cubano, es un cubanazo, ni siquiera es un cubanazo, es un fenómeno” expresó  Toledo Sande; por lo que precisa de una visión ecuménica, más significativa si se aunan esfuerzos para divulgar la obra de críticos y estudiosos de otros lares que se interesan en investigar los textos del más universal de los cubanos. Elemento ennoblecedor de este número 34 es que recoge textos de especialistas de países latinoamericanos.

“Específicamente en este Anuario quiero llamar la atención sobre el trabajo de Fina García Marruz, un trabajo más cercano a la literatura que a los estudios críticos por la capacidad desbordada de su autora para imaginar”, declaró Luis Toledo Sande quien concluyó con un llamado para “recuperar y mantener la periodicidad y cuidar la publicación”.