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José Martí: clásico de las letras universales

por: Kaly Smith Llanes

La tarde de este martes me regaló el grato placer de aprender y recordar al mismo tiempo. En el Centro de Estudios Martianos, qué mejor espacio para hacerlo, se realizó un panel titulado ‟José Martí como clásico de la modernidad: zonas inéditas de su obra literaria“, en el que especialistas de la institución compartieron con el público sus estudios críticos de la obra del Apóstol.

Mi primera impresión fue la de estar ante sabios que entregan bajo un halo de gran humildad sus conclusiones sobre un también humilde y genuino escritor. Y comencé a evocar mis encuentros con estudiantes, que llegados de lejanas fronteras, siempre se han exaltado al escuchar el nombre del Apóstol, para luego maravillarse ante sus creaciones. De aquellos que vienen de Estados Unidos es posible sorprenderse de que tengan a Martí en sus planes de estudios universitarios, y que incluso lo consideren un autor originalmente nativo; de los que arriban de Europa, asombra el dominio de versos y hasta párrafos de textos bastante extensos; de los alumnos asiáticos impresionan las analogías que pueden encontrar entre las palabras del Héroe Nacional y muchos de los filósofos de sus tierras o simplemente de los modos de mirar la vida. ¡Tan universal es nuestro Martí! Tras estas reminiscencias mías, en silencio, me percaté de lo paradójico que resulta lo poco que aún conocemos de la obra del Apóstol, y la riqueza de sus creaciones que avalan un sinnúmero de interpretaciones.

El moderador del panel, Salvador Arias, comentó sobre las últimas investigaciones llevadas a cabo en el departamento de literatura del Centro y dio a conocer resultados significativos, logrados por varios especialistas. Resulta importante resaltar la variedad temática y de enfoques para analizar la obra martiana, sin embargo, ello es posible gracias a un trabajo sostenido por más de una década de labores. Luego de la presentación de los alcances obtenidos, Arias cedió la palabra a tres estudiosos para que compartieran sus últimas investigaciones.

Caridad Atencio, tan sutil poetisa como aguda investigadora y crítica, leyó una ponencia titulada "La poesía como vaso comunicante entre los cuadernos de apuntes de Martí y los de Lezama", en la que recoge las confluencias de estos dos grandes escritores. Atencio reconoció que más allá de la importancia de estrechar los lazos entre Martí y Lezama, la investigación le permitió estudiar la obra de este último con mayor fuerza y profundidad que un acercamiento somero. Señaló que uno de los elementos unificadores entre los dos lo constituye la noción de cubanía que enlaza lo local y lo universal, así como que la poesía es una de las constantes en los cuadernos de apuntes de ambos. “Lezama parte muchas veces de los Versos Sencillos para crear su obra ensayística”, señaló Atencio. Otro aspecto que tiende puentes entre el autor de La Edad de Oro y el de Paradiso son “la insaciable curiosidad o infinitas ansias de conocimientos”. Martí funciona como “clave del pensamiento poético de Lezama”, así como los dos vinculan sus propias vidas con sus escrituras.

El trabajo de Mayra Beatriz Martínez Díaz, "Utopía y estrategias narrativas en los textos de El Viajero" me llamó la atención porque los diarios de campaña martianos producen un efecto emotivo fuerte en mí. Martínez Díaz calificó los diarios como “la evidencia más avanzada de su conocimiento de América” que logró a través de “un discurso desprejuiciado, rasgo definidor de estos textos”. Los viajes de Martí están definidos por las relaciones con las circunstancias acuciantes que lo rodeaban. Interesante igualmente resulta el corpus del viajero que muestra “un tránsito estilístico del Romanticismo al Modernismo”. Muchos críticos han visto en los diarios de campaña “lo mejor de la prosa poética martiana” no solo por el estilo sino por el contenido que consigue atrapar en ella. Una de las estrategias más empleadas por el Apóstol es el uso de múltiples voces que cuentan las historias pero no como un mero recorrido sino para testimoniar algo trascendental del viaje. Mayra Beatriz destacó que es una obra imposible de encasillar porque bien pudiera considerarse “literatura de viaje o testimonio” y que en ella emerge un coloquialismo “donde se asoma lo cubano”.

De labor detectivesca se puede denominar la realizada por David Leyva en su ponencia "El Dorador: una crónica perdida de José Martí". En ella el joven y talentoso investigador siguió pistas, que develó al público, sobre qué era El Dorador, mencionado en la carta-testamento a Gonzalo de Quesada. Si bien en la misiva Martí no especifica a qué le escribe la crónica sí destacó Leyva que “su cita se hace en un contexto de crítica de arte” por lo que de alguna manera refuta la teoría de Fina García Marruz, quien la relacionaba con un delator de Cervantes en una de las huidas de este de Argel. Tras las pesquisas, Leyva descubrió que El Dorador es un título de dos cuadros, uno pertenece al rostro de un soldado y el otro al de un amigo de Rembrandt. El primero se considera que nació de la mano de un discípulo del maestro holandés, el segundo realizado por el propio pintor y que también deja constancia del retrato de la esposa de su amigo. Ambas obras demuestran que Leyva va en camino correcto dentro de su investigación: pues de cualquiera de las dos que haya escrito el Apóstol se refería a una obra plástica, enmarcada dentro de las que el propio Martí consideraba sus mejores trabajos sobre pintura. ¿Dónde Se realiza en el Centro de Estudios Martianos el panel titulado ‟José Martí cSe realiza en el Centro de Estudios Martianos el panel titulado ‟José Martí como clásico de la modernidad: zonas inéditas de su obra literaria“.omo clásico de la modernidad: zonas inéditas de su obra literaria“.se publicó la crónica martiana? Pues al parecer un periódico de la época rechazó el texto, mientras que de los otros dos donde pudiera encontrarse publicada, no “quedan ejemplares en existencia en Estados Unidos”, y Leyva debe continuar búsqueda en las bibliotecas de América Latina para finalmente descubrir la crónica perdida de José Martí.

Resultó una tarde de lujo tras las tres intervenciones, pues los presentes pudimos aprender aspectos nuevos de la obra de aquel cubano inmenso, José Martí, al que me atrevería a nombrar como clásico de las letras universales.