Inicio
Cobertura informativa

Las raíces de América: su pueblo

por: Onaisys Fonticoba Gener

En uno de sus más claros atisbos, el Héroe Nacional de Cuba dijo, al referirse a los pueblos del Nuevo Continente: «Por toda nuestra América empieza a mostrarse el deseo -como si ya hubiese comenzado a cuajar el alma continental- de conocer, por sus raíces y desarrollo, la composición de los pueblos americanos».

Y a esas raíces se remontó el reconocido poeta y ensayista argentino Edgar Morisoli, en su conferencia «La otra raíz, la olvidada. El ideario revolucionario de Mayo y la causa indígena de América», impartida en la Casa del ALBA Cultural.

Al referirse a la Revolución de Mayo ─sucedida en Buenos Aires en 1810─, Morisoli dijo que aunque es válido reconocer entre sus causas el impacto de la Revolución francesa, esos acontecimientos tuvieron un origen más fuerte, «otra raíz».

Fueron esas motivaciones, explicó el poeta pampeano, las que condujeron a la realización de acciones genuinamente revolucionarias con el establecimiento de la Primera Junta de Gobierno en Buenos Aires. Entre ellas destacó la escritura, en los principales idiomas indígenas, de todos sus comunicados y disposiciones de interés general.

Esas medidas ─reflexionó─, no deben entenderse como favorecidas por otra revolución, ni como una «americanización» de los principios universales. Y sobre lo sucedido luego de quedar trunco el proceso revolucionario y el consecuente cambio de poder.

«En primer lugar, vaciaron de contenido ideológico el pensamiento de la generación revolucionaria. Ocultaron, sustrajeron al conocimiento público la mayoría de los aspectos reseñados con relación al mundo y a la causa de los pueblos aborígenes», afirmó.

En ese sentido, Morisoli rememoró la emergencia de historiadores «propios» del poder en ese entonces, que contaron la historia a su favor y «congelaron» en estatuas a los grandes próceres americanos: Bolívar, Sucre…

«Para ellos, la causa indígena era “la barbarie”, y con su versión de los hechos “el diablo” no metía “la cola”. Pero para hablar de esa generación, hay que mentar al “diablo”», dijo.

«Nosotros, los herederos del ideario revolucionario de Mayo, debemos saber y asumir la presencia y significado de ese ideario, de la “otra” raíz, la olvidada», concluyó.