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Cobertura informativa

Poesía mexicana joven en el Centro Loynaz

por: I. Rodríguez

Con una muestra de poesía mexicana joven, el Centro Cultural Dulce María Loynaz inició una nueva jornada de la 22 Feria Internacional del Libro Cuba 2013.

El happening tuvo lugar dentro del III Encuentro de Jóvenes Escritores de Ámerica Latina y el Caribe, que auspicia esa institución, y que será inaugurado oficialmente el día de mañana, aunque desde el viernes pasado constituye punto de encuentro fraternal entre los creadores que nos visitan.

La poeta Yanelis Encinosa fue la encargada de presentar a los autores, y recordó a los asistentes que el principal objetivo de este encuentro es promover un diálogo entre la joven literatura cubana y sus homólogas foráneas de corte alternativo, que generalmente discurren fuera de los grandes circuitos comerciales del mundo de las letras.

En cuanto a la lectura en sí, esta fue una buena muestra de la pluralidad y pujanza que se puede presuponer cuando se convocan las palabras “poesía”, “joven”, y “latinoamericana”. Aún cuando los tres poetas comparten la pertenencia a la patria de Juárez y Zapata, la voz colectiva hilvanada a partir de sus versos expresó el colorido, la fragmentación (que no divorcio) en personalidades literarias particulares y, en suma, el carácter multiforme pero a la vez unívoco de la expresión artística latinoamericana.

Leonardo Iván Martínez fue el primero en tomar los libros: El huerto y la ceniza es su primer volumen publicado. Al decir de Yanelis Encinosa, la suya es una poesía que transita los caminos de la tradición, que rememora el siglo de oro a la vez que experimenta con el soneto. La metáfora precisa y el cuidadoso manejo de las imágenes distinguen sus versos.

Manuel de Jesús Jiménez es poeta y abogado. Un poeta que aboga por poetizar el Derecho: trabajando con términos y estructuras textuales típicas de esta profesión, en Ius poética, él formula una poesía política en la más amplia acepción del término, pues se cuestiona no solo la relación entre el Estado y la sociedad civil, sino cualquier forma de poder. Ciertamente una propuesta novedosa, que suena y se lee raro, pero bien. Un pastiche lúcido, afortunado, que habla de la capacidad de la poesía para humanizarlo todo. Hasta el Derecho: «Ius poética: rama del derecho que estudia la poesía como ley, como norma (…). Código ético de un abogado que escribe poemas (...). Escritura del delirio institucional (...). Poder del poeta para hacer soberanos sus escritos».

El libro Los planetas; la editorial cartonera 2.0.1.2, que ahora se llama 2.0.1.3 y comenzó llamándose 2.0.1.0; su casa convertida en un taller donde se imprimen y encuadernan los libros: bajo una apariencia lánguida, Yaxkyn Melchy es un rehilete de hacer cosas enfocadas a la promoción de autores jóvenes. Y sus libros cartoneros así lo demuestran, a la vez que evidencian el esmero que pone su gestor en convertirlos en hermosas obras de arte.

Él se considera un «inventor de poemas y libros», y por lo que pudo apreciarse durante su lectura, es un decidido partidario del performance y la experimentación con el lenguaje y el concepto de lo que es un libro («una especie de continente en el que todo cabe»): sus obras incluyen lo mismo siluetas de islas del pacífico, que un mapa de su pie («estoy bailando en el libro»), o una larga lista de unos y ceros como parte de un poema. «Este es el canto de los pájaros en el cielo digital».  
 
Y tras dos rondas de poesía, la interacción con el público (sería mejor decir la fusión con el público), no se hizo esperar. Los libros expuestos fueron obsequiados a aquellos asistentes que plantearon preguntas o cuestiones de interés para el debate. Y en verdad este fue sustantivo: desde el fenómeno emergente de las editoriales cartoneras (un fenómeno emergente que recorre Latinoamérica) hasta el llamado copyleft (antítesis del concepto de copyright),  el espacio fue propicio para comentar cuestiones cruciales a las que se enfrenta hoy la creación joven, y hasta para cristalizar un par de iniciativas surgidas en el acto, a fin de que el Centro Cultural Dulce María Loynaz pueda ser el vehículo para la promoción en Cuba de obras que militan en el bando del copyleft, tanto mexicanas como de otros países del continente, y que tienen su espacio virtual en la  URL redelospoetassalvajes.blogspot.com