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Cobertura informativa

La balada de Johnny Sosa

por: Nancy Maestigue Prieto

Una suerte de Encuentro con… en la sala Nicolás Guillén resultó la presentación de la novela de Mario Delgado Aparaín, La balada de Johnny Sosa, que ha sido publicada por la Editorial Arte y Literatura. Tanto su presentador, Francisco López Sacha, como el autor, basaron su exposición en la significación que tiene para el artista la postura ante la sociedad y en la necesidad de no hacer concesiones.

De las palabras de Sacha se infiere que tras Johnny asomarse a la ventana, es que se desata la dimensión histórica, la represión militar —en particular la uruguaya— y cómo en el Mosquito, lugar donde vive el protagonista, empiezan a perderse siglos con un determinado  estilo de vida, destruidos por el ejército. Es así como a Johnny le quedan dos caminos: mantenerse como lo que es o convertirse en instrumento al servicio de los militares; comienza a alejarse de todo, su conciencia va cambiando al tener que defender su posición de artista; para llegar a ser él tiene que romper con muchas cosas, y ese es justamente el valor de la novela, que muestra cómo transcurre la vida en un país bajo un gobierno dictatorial.

La novela es un desbordamiento de la dignidad humana y de la conducta del hombre ante su tiempo, reflejando los diferentes caminos, las dudas y heroicidades a las que está sometido el desconocido cantante negro de blues, dentro de un entorno social y político hostil al que se enfrenta, convirtiéndose así en el hilo conductor de la historia.

El poder de síntesis y el respaldo, a lo largo de toda la trama, de ese dominio del humor y la ironía, lograda en una novela corta, lo señala como un escritor y una obra dignos de ocupar un espacio sobresaliente dentro del género.

Lo bueno de Johnny Sosa es —según expresara López Sacha— la balada: “composición agridulce” que se mezcla con todas las culturas latinoamericanas y caribeñas, y sorprendió al auditorio interpretando la canción en su propia voz, como prueba de hasta dónde caló esta propuesta de Mario Delgado

Aparaín, antes de comenzar el diálogo con Magda Resik, elogió la presentación de su amigo Sacha calificándola de «impresionante», y todo ello sirvió para un intercambio fluido y sincero.