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Cobertura informativa

Dos poetas en uno

por: Teresa Fornaris

Nuevamente se abre la tarde en la Casa de la Poesía de La Habana Vieja para recibir a poetas angolanos. En la espera habitual del espacio que dedicaríamos a nuestros invitados este lunes 18, recibimos una sorpresa.

La Feria del Libro, como un manto enorme de diversas tramas, tejidos e intersticios, tiene una vitalidad particular. Sus encuentros vibran, como criaturas que se desplazan a través (o sobre) sus hilos. De ahí que, atentos, aguardábamos la extensión que nos daría la oportunidad de disfrutar y ofrecer al público un nuevo contacto.

Luego de recibir al poeta y acomodarnos en la bella salita de la biblioteca Ada Elba Pérez, comprendimos lo de “soy poeta pero no soy «el poeta»”. Resultaba que Arnaldo Santos estaba indispuesto, afectado de las cuerdas vocales y había pedido a su amigo, también poeta, Zetho Cunha Gonçalves, que lo representara y sustituyera. Agradecidos por la gentileza del tal acto nos dispusimos a escucharlo.

Con la elegancia y humildad de quien rinde merecido respeto, Cunha Gonçalves presentó a Arnaldo Moreira dos Santos como poeta y narrador nacido en Luanda. De formación autodidacta y amplia experiencia, explicó, ha colaborado habitualmente en varios periódicos, se ha desempeñado como periodista, editor y funcionario público. Dirigió el Jornal de Angola, el Instituto Nacional del Libro y el Disco y el Instituto Angoleño de Cine. De su variada producción literaria, Zetho comenzó la lectura de algunos poemas sin título, fechados en 1956.

Ciudades cerca del mar, entornos aireados, luz, fueron las primeras imágenes que leía el poeta del «poeta», hasta completar la petición del amigo. Otros textos dedicados al padre o a la madre, a los recuerdos de la infancia o al personaje que junto a otro colega creó, al que le escribe, sin desmentir ni asegurar que existe.

Autor también de literatura para niños y jóvenes, Zetho Cunha nació en Huambo y, además de antologador, se ha desempeñado como traductor y colaborador en numerosas publicaciones. Bromeaba, con seriedad, al comentarnos que él sí vive de la literatura, así que conocía muy bien la gran locura que esto representaba. Sin embargo, afirmaba, que le permitía una libertad que nadie podía pagarle. En el intercambio con el público aseguró que: “un lector es un centro de un huracán” y que disfrutaba su tiempo leyendo mucho.

Cunha Gonçalves recordó, además, los días de la guerra civil y dijo: “sin la ayuda de Cuba, de los cubanos y las cubanas, la Angola de hoy no sé cuál sería”. Emocionado leyó varios poemas de la antología Terra: Sortilégios, que recoge poemas de sendos libros suyos ya agotados. La tarde cerró con nombres de pájaros, frutos salvajes y venenos para las lanzas de los guerreros, en sonoras palabras que, aun sin traducir, llegaban directo al corazón.