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Simón Bolívar en todos los tiempos

por: Onaisys Fonticoba Gener

Una vez más El Libertador fue evocado en la Casa del ALBA Cultural; en esta ocasión desde la vigencia de su ideario moral, precursor de las actuales bases del estado venezolano y del pensamiento revolucionario en América Latina.

El legado del prócer llegó a través del escritor venezolano Hugo Argotti, que en Ética del Libertador sintetizó, por vez primera, el pensamiento de Bolívar sobre esos preceptos.

El libro –dijo- constituye la argumentación del artículo No. 1 de la Constitución Bolivariana, lo cual me sorprendió al concluirlo pues solo pretendía realizar una investigación.

Argotti hizo énfasis en el rescate que la Revolución de Venezuela ha hecho de las ideas del Libertador, despreciadas por otros gobiernos que no sentían su misma entrega hacia la justicia y el pueblo.

«Antes de que el presidente Chávez hablara de un “movimiento militar bolivariano” -y lo hizo la primera vez que salió a la palestra pública-, nos habían cortado a Bolívar del pensamiento», aseguró.

Fue precisamente ese rescate, además de su vocación, quienes motivaron la escritura del texto: «Cuando se refrendó la Constitución vigente, ahí se afirmaba que la República construiría sus valores y patrimonio moral sobre la doctrina de Bolívar. Entonces me pregunté: ¿dónde está esa doctrina? Y este libro es su desarrollo».

Por otra parte, el prologuista de Ética…, profesor Alberto Prieto, destacó la capacidad del autor al examinar todos los libros escritos por El Libertador, en su forma original, y para presentarlos sintética y coherentemente, a fin de trasladar con fidelidad la moral del prócer en su dinámica progresista.

Prieto hizo especial mención al pensamiento preconizador de Bolívar, su crítica a las relaciones despóticas y caducas, y a su caracterización sobre los gobernantes.

Estos últimos, aseguró en su tiempo el héroe americano, debían enaltecer la patria y ser optimistas ante los reveses para lograr soluciones creadoras; ser humildes ante el poder, cultivar la sabiduría y empeñarse en alcanzar sus objetivos de la mejor manera.

Pero lo más extraordinario de su pensamiento —señaló el profesor Prieto— es que nunca conoció los grandes hitos de la teoría socio-económica que hoy tenemos, y aún así fue claro y acertado, y eso es lo que deslumbra.

En la lectura del libro –concluyó Argotti- nos encontramos ideas vigentes en todos los tiempos. Pero aún existe una amenaza, y esa también la preconizó: la desunión. La única forma, decía, es estar unidos.