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Cobertura informativa

Otra tarde de lauros en la Feria Internacional del Libro de la Habana

por: Lilien Trujillo Vitón

Para quienes no habíamos tenido el placer de conocerlo personalmente, no fue difícil diferenciarlo entre el resto de los intelectuales presentes esta tarde en la sala Nicolás Guillén de San Carlos de la Cabaña. Su figura, la de un auténtico caballero, su barba blanca y poblada, sus ojos asistidos por  gruesos cristales y su andar pausado aunque firme, fueron inequívocas señales de la vocación mayor del Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas 2012.

César García del Pino, considerado como decano de los historiadores cubanos, recibió este lauro de manos del viceministro de Cultura, Fernando Rojas, en un acto donde el respeto y la admiración por un hombre eminentemente humanista se convirtieron en emociones colectivas.

El jurado del premio, presidido por Oscar Zanetti, ganador de la distinción el pasado año, e integrado además por Antonio Aja Díaz, Yohanka León del Río, Jorge Luis Acanda y Rafael Acosta, decidió galardonar al investigador por  su larga y exhaustiva trayectoria, así como por sus aportes a la historiografía cubana:



Desde la  época en que los estudios históricos no constituían una profesión reconocida en el país, su vocación por este campo, dedicación y tenacidad, fueron el sustento de una impresionante sucesión de publicaciones en la cual el esmerado empleo del documento como recurso informativo alcanzó su más acabada expresión.



Este premio constituye un justo reconocimiento del Instituto Cubano del Libro y el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente a un autor cuya historia ha dibujado una enorme parábola dentro del conocimiento científico.

Con una treintena de ensayos y monografías que penetran y dilucidan hechos relevantes de la historia de la nación cubana, el nonagenario estudioso manifestó su regocijo y agradecimiento, excluyendo de su lúcido discurso todo atisbo de falsa modestia. 

García del Pino cuenta entre su arsenal de publicaciones, con obras  dedicadas a temáticas como las guerras de liberación nacional —La campaña de Antonio Maceo en Pinar del Río y Expediciones de la Guerra de Independencia 1895-1898—, la toma de La Habana por los ingleses y, de manera muy especial, la historia naval del archipiélago y el continente: Vikingos, españoles, genoveses, franceses y holandeses en América; Naufragio en Inés de Soto: un hallazgo de cuatro siglos, y El corso en Cuba en el siglo XVII, entre otras.


En sus palabras de elogio, pensadas desde el respeto y la sinceridad, el investigador Rafael Acosta destacó que del Pino «ha tenido la sensación de la hipótesis confirmada, de que todo esfuerzo y adversidad es menor comparado con la conciencia de que se ha gestado un conocimiento y todo ello, acotó, significa alcanzar la condición de maestro».